A lo largo de los últimos cuatro años, el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas ha exigido repetidas veces que Irán detenga su producción de combustible nuclear. Irán sigue produciendo uranio enriquecido en grandes cantidades y ahora ya le dijo a inspectores de las Naciones Unidas (ONU) que está elevando el nivel de enriquecimiento: avanzando un poco más hacia la calidad necesaria para una bomba.
El presidente Barack Obama estuvo en lo correcto al ofrecerse a negociar con Teherán. Washington y sus aliados hicieron bien en buscar posibles compromisos incluso después que Teherán fuera sorprendida de nuevo ocultando una planta de enriquecimiento. Ya basta. Irán necesita entender que su ambición nuclear tiene un costo realmente alto.
Obama dijo el martes que Estados Unidos y sus aliados están avanzando con rapidez considerable en lo tocante a una resolución por nuevas sanciones. Además, el presidente dijo que se necesitarían varias semanas para trazar un propuesta. Eso no brinda calma ni en lo más mínimo. Una vez que se redacte la resolución, el proceso de negociación típicamente se extiende a lo largo de varias semanas, si no es que meses.
Irán está en una conmoción económica y política tan grande que su gobierno incluso pudiera ser más vulnerable a la presión exterior. Las fuerzas de seguridad ya extendieron una severa represión sobre la oposición política, deteniendo a cientos de personas en anticipación al aniversario de la revolución iraní, este jueves.
Funcionarios estadounidenses dicen estar impacientes por imponer sanciones que infligirían el mayor daño posible al Cuerpo Islámico de la Guarda Revolucionaria, que dirige el programa nuclear y un gran segmento de la economía iraní. El plan, como nosotros lo entendemos, consiste en obstruir sus actividades bancarias, sus embarques, su seguro. Funcionarios estadounidenses también destacan que quieren reducir al mínimo el sufrimiento adicional del pueblo iraní. Eso tiene sentido para nosotros, aunque no será fácil cuadrar el círculo.
Si el Consejo de Seguridad, efectivamente, procede con sanciones que tengan un duro impacto, Washington y sus aliados tendrán que incrementar la presión sobre Rusia y China los dos facilitadores de Irán, ambos con poder de veto para que los sigan.
Rusia ha dado señales de apoyo hacia otra resolución. Si la historia sirve de guía, tememos que Rusia reduzca marcadamente el impacto. China, ansiosa por comprar cada vez más petróleo de Irán, es un obstáculo más grande que nunca. China necesita entender que sería mucho más difícil asegurar un abasto confiable de petróleo si Oriente Medio es enturbiado por el armamento nuclear de Irán.
Mientras más tiempo haga el Consejo de Seguridad, más concesiones y más debilite estas resoluciones, más desafiante y ambicioso se vuelve Irán. Si el Consejo de Seguridad no puede actuar de manera expedita, o decisivamente, Estados Unidos y sus aliados tendrán que idear su propia versión de sanciones duras. Deberían estar haciendo un plan de respaldo justo en estos momentos.