Vivimos en un país tropical privilegiado por la abundancia del agua. Si realizamos un balance hídrico de los aportes de nuestras corrientes superficiales y el consumo y pérdidas por diferentes medios, podemos constatar que el agua nos sobra de manera exponencial para mantener niveles de vida y salubridad cónsonos con la era en que vivimos y a la par de las naciones más avanzadas del mundo. Solamente si contabilizamos el agua que en promedio aporta el río Chagres con todos sus tributarios, nos podemos dar cuenta que sólo este río puede, si tuviésemos suficiente capacidad de embalse, aportar el agua que utiliza el canal para su operación y además suplir con creces el consumo anual de todo el país junto. Además del Chagres, en Panamá tenemos más de 50 ríos de aguas perennes que día a día descargan millones y millones de metros cúbicos a los océanos.
La guerra por el petróleo está tocando fondo. Se avecina la guerra por el litio, que ha dado sus primeros zarpazos en la crisis boliviana. En un futuro no muy lejano se vislumbra la guerra por el agua. El agua es nuestro recurso más preciado que debemos aprovechar y proteger.
No es posible, y es una verdadera vergüenza que, en este país de agua, todavía existan panameños que no tienen acceso a los beneficios del agua potable. Estimamos que es responsabilidad del gobierno central, a través de sus agencias -el IDAAN y el Ministerio de Salud-, dedicar esfuerzos para lograr a mediano plazo llevar agua potable a la mayoría de los panameños.
Nuestra ciudad está creciendo vertiginosamente en forma alargada este-oeste, y muy pronto se extenderá desde Capira hasta Pacora, por aproximadamente 100 kilómetros. Las fuentes principales de agua para la ciudad, las plantas potabilizadoras de Chilibre y Miraflores que se surten del lago Gatún, se ubican aproximadamente en el centro del sistema de distribución y se hace necesario recorrer grandes distancias para llegar a los extremos de dicho sistema, lo que aumenta las pérdidas y encarece el mantenimiento. Estimamos que es necesario desarrollar plantas de mayor capacidad en el área de Pacora –Chepo.
Tenemos agua en abundancia. Lo que nos falta es aprovecharla y administrarla sostenidamente. Hemos escuchados a los amigos ambientalistas criticar el uso que le estamos dando al agua que aporta el río Chagres, que, según algunos, se despilfarra pasando barcos para “beneficiar” a las navieras internacionales. Esta es una manera de pensar absurda y errónea. ¿No será un despilfarro ver fluir hacia el mar cada segundo, miles de metros cúbicos de agua de los ríos que descargan hacia el Atlántico y Pacífico, pudiéndolos aprovechar para múltiples usos? El mejor uso colectivo que le podemos dar al agua del Chagres después de saciar las necesidades de agua potable de nuestra población es para nuestro mejor negocio: pasar barcos. Nuestro destino ha sido marcado y definido por nuestra privilegiada posición geográfica y la abundancia de agua, que constituye nuestro mayor tesoro.
El autor es ingeniero civil