El desinterés en brindar protección y seguridad a la vida de la mujer Ngäbe Buglé detonó en 2020, periodo en el que murieron violentamente 10 mujeres, desde recién nacidas hasta los 48 años. La mayoría de las víctimas eran madres jóvenes trabajadoras del hogar con hijos menores de edad. La violencia extrema acabó con sus vidas cruelmente: fueron torturadas, macheteadas y acuchilladas; a cinco de ellas (dos adultas y tres niñas) las encontraron en una fosa clandestina.
De estas muertes contamos ocho femicidios, mientras que el Ministerio Público en la comarca Ngäbe Buglé informa de seis casos de femicidios durante el 2020. Una mujer que al inicio desapareció se encontró en una fosa común en el corregimiento de Krúa. Tiene como causante una secta religiosa, pero en teoría puede tratarse de un femicidio hasta que la investigación integral del contexto no demuestre lo contrario. Esto, debido al estado de subordinación y control que se ejerce sobre las mujeres en las comunidades.
Los datos recabados muestran un denominador común y otras modalidades: la cultura patriarcal, el machismo y el desconocimiento sobre derechos humanos.
En la comarca, la vida de las mujeres transcurre de forma riesgosa, silenciada de la vida pública y comunitaria, en la que puede desaparecer en cualquier momento, morir por golpes contundentes a mano de su pareja o ser un subregistro de delitos sexuales y violencia doméstica, debido a que es casi costumbre violentar la integridad de las mujeres bajo estas dos últimas formas delictivas.
El desglose por distrito de la comarca Ngäbe Buglé, donde ocurren más muertes violentas desde 2014 hasta principios de 2021, comprende el distrito de Müna, en los corregimientos de Peña Blanca (2 casos), Krúa (2), Maraca y Dikeri (1, cada uno). En el distrito Santa Catalina y corregimiento del mismo nombre (4 casos), y en Valle Bonito (1). El resto de los distritos indican uno y dos casos en su mayoría. Los distritos de Santa Catalina y Müna son constantes al presentar altos niveles de violencia contra la mujer.
El informe anual 2020 del Ministerio Público indica que la provincia con más femicidios es Panamá Oeste (7 casos). Le siguen Colón, Panamá y la comarca Ngäbe Buglé, con seis casos cada una. Estamos igual de violentos que las provincias anteriores, pero la comarca -a pesar de su inaccesibilidad- es la que concentra mayor pobreza multidimensional. En ella se encuentran los 19 corregimientos más carentes del país, caracterizados por altas privaciones de sus comunidades que llegan al 80%, según un informe del Mides y el PNUD de 2020, y ahora ocupa el segundo lugar en femicidios, junto a Colón y la provincia de Panamá.
Nuestros datos (7 casos en 2020), ubican el femicidio en la comarca al mismo nivel de Panamá Oeste en muertes extremas. Por ello, exponemos la gravedad de la situación a las autoridades correspondientes, porque solamente el año pasado 4 niñas a temprana edad también fueron víctimas de estas muertes violentas. Es una alerta roja dirigida al Estado e instituciones públicas para la urgente atención de las mujeres ubicadas en estas alejadas regiones.
El problema se enmarca en un contexto estructural. Requiere la garantía y vigencia de derechos de la mujer indígena por encima de lo que constituya una cultura excluyente y discriminatoria, y de funcionarios directamente involucrados sensibilizados en la perspectiva de género de la mujer Ngäbe Buglé, para que puedan aplicar, sin equivocación, las normativas vigentes en una comunidad regida por la autonomía y autogobierno indígena.
Las intervenciones deben ser concretas y agresivas en contenido y proyección, y evaluar resultados. El gobierno debe adoptar medidas inmediatas que aseguren el cese de la violencia contra la mujer Ngäbe Buglé, debido a la existencia de factores detonantes, incluyendo el papel de las sectas religiosas que agudizan los problemas que ellas tienen. Nos preguntamos, a partir de hoy, ¿cuántas mujeres tendrán que morir debido a la inactividad estatal o institucional?
La autora es exsubdirectora del Instituto Nacional de la Mujery exviceministra de Asuntos Indígenas