El año 1932 fue electoral para el país. Uno de los candidatos era apodado el “el caballero de la política”; el otro, “el cholito de Río Grande”. La ciudadanía supo escoger al mandatario.
El nuevo gobierno redujo drásticamente el presupuesto, incluyendo los sueldos de los funcionarios, para equilibrarlo. La deuda flotante se liquidó con pagaré a los proveedores.
Ante los constantes desalojos de las casas de alquiler a los sin empleos y la creciente demanda de puestos de trabajo, se creó el Fondo Obrero y del Agricultor. Fue una manera de producir alguna fuente de ingreso temporal y paliar las necesidades mínimas de los desocupados. Con las limitaciones económicas que vivía el país, mediante Decreto 29 de 29 de mayo de 1935, se creó la Universidad de Panama (UP). Ya para su fundación, el gobierno contaba con un superávit y de este excedente, se destinó $20 mil para los gastos de operaciones para la primera universidad del país. La primera casa de estudios inició clases en octubre, con ocho carreras y el pago de la matrícula se estipuló en $5 por semestre. Su primer rector tuvo una dualidad de funciones: en la mañana era rector del Instituto Nacional y en la noche, rector de la UP. El primer doctorado honoris causa fue otorgado a Víctor M. Maurta, profesor de la Universidad San Marco de Lima.
Desde su fundación, la UP ha firmado varios convenios. ¿Cuáles han sido los beneficios obtenidos? ¿Se ha sabido aprovechar sus ventajas comparativas?
En 2007, la UP firmó un convenio con el Ministerio de Salud de donación de sangre. ¿Cuántas veces se ha renovado? En dicho convenio, la cláusula tercera, punto 4 señala: “Apoyo en la formación de capacitación de médicos, tecnólogos, enfermeras, técnicos y otros profesionales a nivel institucional”. ¿Cuántos profesionales de la salud han aprovechado las ventajas que dispensa este convenio? Creo que ninguno. No se aprovechó para que nuestros egresados obtuvieran alguna especialidad en hematología, microbiología, parasitología y otras. Lastimosamente, no se supo aprovechar este convenio.
Otro punto de interés que ha afectado al país, producto de la pandemia, es el económico. ¿Por qué el rector reelecto no se ha reunido con los profesores de la Facultad de Economía para la elaboración de un plan quinquenal de desarrollo económico, como una manera de aproximarnos al pleno empleo, para ser discutido a nivel nacional? El rector reelecto tiene que estar a la altura de los doctores Méndez Pereira, De La Guardia, Garay , Lombardo y Zúñiga. Y recordar lo expresado por Jorge Luis Borges: “La universidad debiera insistirnos en los antiguo y en lo ajeno. Si insiste en lo propio y lo contemporáneo, la universidad es inútil, porque está ampliando una función que ya cumple la prensa”.
El autor es docente universitario


