Adán Castillo Galástica Darién puritita y bella sentada al frente de un bello mar... Con esta canción que es un himno para todo ser que haya nacido en Darién y para quienes sin ser oriundos gozamos de la estima de este gente singular, comenzábamos, guitarra en mano, muchas de nuestras tardes en los bares que rodean el llamado Muelle Fiscal, en los alrededores del Mercado Público. Pero eso fue hace mucho tiempo: El compositor y cantor de su tierra, Papiyo Lay, el hermano de siempre Euribíades Herrera y Marcos Alarcón Palomino.
Ahora los tres se han ido.
La bronca vino con la Reforma Educativa. Marcos fue el líder principal del movimiento contra ella. Para entonces, desaparecido Papiyo, habíamos dejado a un lado la guitarra y los bares (al menos los del mercado). Ahora estábamos enfrascados en defender, o atacar, según el caso, el planteamiento educativo. Con Marcos mantuve encendidas e interminables discusiones sobre el tema, que envolvió a todo el país. Sus argumentos para oponerse a la reforma tuvieron el mismo sello ideológico que levantaron sectores muy retardatarios dentro y fuera del país. El caballito de batalla fue que la reforma era comunista y contenía elementos disociadores. Y cosas por el estilo, como aquella que se adoctrinaría a los párvulos.
Utópicamente traté de convencer a Marcos de que detrás de todo aquel movimiento se agitaba una fuerza tan poderosa como siniestra, que con fino sentido estratégico daba un escopetazo de muerte al corazón y al alma de la nacionalidad, en este caso de la panameñidad, como lo es la educación, o sea, la formación de la generación venidera. Precisamente, en medio de las negociaciones canaleras y en la consolidación de nuestra identidad nacional.
Insistí una y mil veces que decapitar esta experiencia cuidadosamente concebida y elaborada, sometida a consulta por los más diversos gremios, especialmente de educadores, era retrotraer al país y cerrarle las posibilidades de avanzar hacia el primer mundo. Con Euribíades y otros amigos le alertamos que derribadas las puertas de la educación, el lumpen y la mediocridad se apoderarían en forma creciente de todo el cuerpo social. Y lo fue peor, ni siquiera hubo un proyecto reemplazo. Hoy los resultados están a la vista con un país a la deriva en cuanto a un norte estratégico, claro y coherente de desarrollo.
Hombre de ideas muy fijas, Marcos persistió en su empeño: La Reforma está hecha por los gorilas y hay que acabarla a como dé lugar, y punto...ahora o nunca, ripostó en más de una ocasión.
Marcos se lleva como gloria, o como pena, haber ayudado a tirar de aquel gatillo.
Nos distanciamos un poco. Cuando las aguas volvieron a su cauce, Marcos era legislador y nuestra vieja amistad volvió a establecerse. Tuvimos siempre el cuidado de no remover aquellas cicatrices. Cuando de vez en cuando el tema de la reforma inesperadamente caía sobre el tapete, lo sentía como un adolescente que se siente culpable de haber cometido una gran travesura. Esa era mi percepción.
Pero Marcos era amigo de los amigos, o de quienes él consideraba sus amigos. Si por un lado le reproché sus posiciones políticas, y en particular el asunto de la Reforma Educativa, por otro le elogié siempre el reconocimiento a la amistad, valor para mí muy preciado. Así, cuando fue ministro, de inmediato y contra los prejuicios exacerbados por la invasión, Marcos puso a su lado en el Ministerio de Educación a su hermano de toda la vida Euribíades Herrera: Lo que aquí diga Euri gritó a los más canibalizados es como si lo digo yo.
Lo vi en Cuba cuando fui con mi esposa, Elena, quien fue a la isla en busca de salud, igual que él. Era embajador, y lo primero que nos mostró fue la oficina que le había acomodado a Euribíades que como secretario nunca llegó a ocupar, por coincidencia, como él, seriamente enfermo. Euribíades murió en un hospital de La Habana, a fines del año pasado.
A Marcos no lo volví a ver en persona. Solo una que otra llamada telefónica. Ahora, me los imagino, estarán los tres: Euri, Papiyo y Marcos, a lo mejor esperándome, guitarra en mano, para reiniciar el Darién puritita y bella.... Pero tendrán que esperar un poco, porque aún debo cumplir aquí jornadas de compromiso en favor de la patria y su pueblo.

