El acento mestizo del portuñol corre por Iberoamérica, pero el Gobierno español está empeñado en que la enseñanza del español avance y se generalice en Brasil, único país con lengua propia en el continente sudamericano.
Con ese objetivo, la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, presidió la firma de un convenio entre el Instituto Cervantes y el Ministerio de Educación brasileño para poner en marcha un programa de formación de profesores y alumnos de español a través de internet.
Se trata de un reto de dimensiones millonarias, no por su coste -las nuevas tecnologías racionalizan las inversiones en cultura-, sino porque hasta 40 millones de escolares de primaria y secundaria brasileños podrían tener acceso a clases de castellano. De momento, y por ley, en el 2010 los centros educativos brasileños deberán incluir en sus ofertas curriculares el español como lengua extranjera optativa, lo que supone que se superarán los once millones de estudiantes de castellano, para lo que se necesitarán varios miles de profesores.
Así, la próxima semana ya funcionará un programa piloto de español en Brasilia, Río de Janeiro, Recife y Porto Alegre para formar a 30 profesores brasileños y unos 600 alumnos de nivel oficial. La fórmula no será otra que aplicar el aula virtual de español del Instituto Cervantes y el programa Hola amigos -hubo una demostración para De la Vega-.
La apuesta del Gobierno brasileño por el español es firme, ya que, gracias a la ley aprobada en el 2005, la enseñanza de español en secundaria será un derecho asegurado, subrayó el ministro de Educación brasileño Fernando Haddad.
De hecho, Brasil cuenta con la mayor red de centros del Instituto Cervantes, con nueve sedes en funcionamiento, totalmente entregados a una política activa de inclusión del español.
Hoy será el turno de la política con mayúsculas. De la Vega se reunirá con el presidente Lula da Silva, con quien tiene previsto intensificar las negociaciones del acuerdo estratégico entre la Unión Europea y Mercosur, así como avanzar en propuestas para la salida a la crisis financiera que podrían debatirse en la reunión del G-20 en Pittsburg.
El interés de España por estrechar relaciones con Brasil es evidente y en poco menos de una semana han pasado por aquí el ministro de Asuntos Exteriores y la vicepresidenta primera, que mañana recalará en Paraguay.