El alcalde del distrito capital, en un mensaje de fin de año –no sé si pagado con dinero de su bolsillo o con fondos municipales–, augura de forma pomposa que los 366 días de 2008 serán los 12 meses de Panamá. Dios quiera que así sea. Pero losciudadanos de esta comuna esperamos que el burgomaestre se dedique más a recoger la basura y menos al clientelismo político nacional.
Sencillamente porque durante todo el período del año 2007, bien podríamos denominarlo, en la capital, como el año de la basura. Razón por la cual a los residentes del país les asalta una duda razonable: sí el Alcalde del distrito de Panamá, en una década de gestión municipal, no ha podido resolver el problema de la basura (recolección y disposición final de los desechos sólidos), ¿qué o quién nos asegura que estaría en capacidad de conducir acertadamente la nave del Estado, de convertirse en Presidente de la República, como es su más grande ambición?
Es obvio que un jefe de Estado debe poseer, entre otros atributos, los dotes de un estadista, demostrada eficacia y eficiencia en la gestión pública y, sobre todo, una reconocida solvencia moral. Sin embargo, el pueblo en su inmensa sabiduría, entiende que algunas de estas condiciones no son necesariamente el fuerte del candidato presidencial.
En materia administrativa, en el tiempo que lleva al frente de la administración alcaldicia, los habitantes de los 21 corregimientos de la comuna capitalina, son testigos de la incapacidad manifiesta del señor Alcalde para recoger la basura. No puede mostrar una sola obra digna de recordarlo. Ninguno de los grandes problemas que afectan la vida cotidiana de los pobladores de la ciudad de Panamá, por ejemplo, el sistema de transporte público terrestre de pasajeros, la seguridad pública, la indigencia, la falta de espacios públicos, el desempleo y subempleo y un largo etcétera; han sido objeto de su atención en su prolongada e improductiva gerencia.
Desde la perspectiva política, no hay nada que se pueda rescatar. A mediados de la década de los 90 del siglo pasado, fue introducido al PRD por la "ventana", de la mano de su mentor el ex presidente de la República y ex secretario general del partido, el doctor Ernesto Pérez Balladares. A partir de esa fecha se le reconoce su acertado marketing político y un abusivo clientelismo político.
En fin, el aspirante presidencial ha propuesto que con el trabajo fuerte de los panameños, el año 2008 sea el año de Panamá. Una frase hueca y demagógica más, sí el propio Alcalde no comienza por él mismo, esto es, por recoger las toneladas de desperdicios que han convertido, literalmente, a la ciudad en 21 pataconcitos.
Por lo demás, nosotros le proponemos al pueblo panameño que los 365 días, cinco horas, 48 minutos y 46 segundos de 2009 sean designados como la etapa de la sensatez política, de tal suerte que un voto cívico y racional, impida que un aventurero político, sin Proyecto de Nación alguno, asuma la más alta magistratura de la Nación. ¡ Así de sencilla es la cosa!
