COMPETICIÓN

El apoyo a los atletas: Camilo Amado

Cada hazaña deportiva empezó como un sueño y se logró con mucho trabajo de los que creyeron. Recuerdo bastante bien, en los Juegos Olímpicos de Atenas 2004, haber visto a un muchacho panameño que participó en la disciplina del salto largo. En la primera ronda cometió falta, en la segunda logró 7.28 m y en la tercera alcanzó 7.42 m, terminando así lo que parecía una modesta participación.

Irving Saladino era un atleta poco conocido en ese momento y había sido opacado por Bayano Kamani, de origen panameño, pero nacido y criado en Estados Unidos, y quien sí logró una buena actuación que lo llevó al quinto puesto en la final de los 400 metros con vallas.

A los pocos días, empezaron a llegar las noticias, Irving había viajado solo a los Juegos Olímpicos, sin médico, había entrenado en solitario, y en los días previos a la competencia se lesionó. Es probable que nadie comprara su sueño de obtener una medalla en ese momento, y quizás dijeron “no tiene la marca suficiente y sus posibilidades son nulas”.

Nadie tuvo la visión, hasta después de Atenas, de entender y creer en el sueño de Irving. Hoy es fácil ver que él tenía todas las posibilidades para haber conseguido una medalla en Atenas y otra en Beijing.

La historia de este triunfador olímpico me hace pensar en cuántas medallas se habrán quedado en el aire, por esa misma falta de visión. Porque algún erudito, escritor, periodista, dirigente o técnico convenció a otros de que la historia deportiva es el único determinante para actuaciones futuras. Si bien es cierto, la historia de resultados deportivos nos ayuda a saber el momento actual de un atleta, para nada puede predecir su futuro a mediano y largo plazo.

El atleta panameño con un biotipo privilegiado enfrenta innumerables obstáculos para llegar a su mejor actuación deportiva. Dificultades que no enfrentan los de otros países.

Esto ya no se limita solo a las potencias americanas y europeas, nuestros vecinos del área hoy día cuentan con años de estructuras de apoyo (la plata sola no compra todo), ventajas médicas, científicas, técnicas y financieras que en Panamá solo soñamos con empezar a hacer.

El papel de un comité olímpico debe ser de creer y apoyar a sus atletas a seguir mejorando, con planes coherentes y la revisión constante de los mismos. Lo cierto es que una medalla olímpica, además del visto bueno de Dios, requiere de un atleta excepcional, de mucho dinero bien invertido y de largos años de preparación y sacrificio.

La excelencia a través del esfuerzo es uno de los principales valores del olimpismo, pero en el mundo deportivo moderno no existe atleta que, sin apoyo de programas deportivos, de entidades eficientes y acciones coherentes, llegue a su máximo potencial, y entonces sí, a una medalla olímpica que llene de orgullo a todo un país.


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