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Apuntes de minería

La historia de la minería en el continente americano es una historia llena de muchos sacrificios humanos, de sangre y sudor derramados, de vejaciones, humillaciones, de explotación y saqueos, de codicias, conscupiscencia, traiciones, crímenes y conspiraciones, ladrones, corsarios y piratas; a lo que hoy hay que sumarle las bribonadas y corrupción de ‘empresarios’ y Gobiernos de turno. ​

Las riquezas del Continente América han sido y son casi incalculables desde aquellos tiempos (1492) en que, como epidemia, llegó la codicia y la ambición desmedida de los colonizadores por el oro y riquezas que rutinariamente exhibían los pueblos originarios en sus vestimentas y costumbres. Ha sido tanta la riqueza de este continente que hasta su nombre le fue robado por los Estados Unidos. Ha sido tanto la riqueza, así, saqueada que la consabida deuda externa (de los Países americanos) sería a la inversa y América, seguro, sería el mayor sino el único acreedor de esa deuda eterna.

A sangre, fuego y religión trataron de esclavizar a los pueblos originarios, pero su congénita rebeldía indomable no fue doblegada por los exabruptos inhumanos de los colonizadores.

El fin de la explotación minera esclavizada no llegó a su fin con la liberación de los esclavos, pues las argucias jurídicas vinieron a revestir de legalidad o legalizar la situación con leyes o códigos, pactos, tratados, convenios, acuerdos, concesiones, contratos-leyes, etc., etc. La extracción sin dios, sin fe ni ética persisten: pululan los huaqueros en busca de promontorios funerarios, otros delincuentes se roban las reliquias de los museos, depredadores saquean nuestros ríos y medio ambiente, empresarios inescrupulosos explotan nuestros mineros y funcionarios del Gobierno regalan nuestras aguas, islas, tierras, riberas y playas, incluso nuestra posición geográfica en nombre del turismo, la navegación canalera, el desarrollo nacional. (¿acaso es la minería una industria?)

Lo anotado es solo una panorámica histórica de la minería en América y Panamá; pero ni en cuentos ni leyendas hay mención de que algún minero se hizo millonario desde una gruta minera. Entonces, ¿cuál ha sido el beneficio recibido?

El rol minero de América ha sido la de suplidor o suministrador de materia prima a las metrópolis colonizadoras/feudales como a la industrial capitalistas/imperialistas. Ese ha sido el destino manifiesto que ambos sistemas económicos/políticos, le han impuesto a Latinoamérica, y con ello le han castrado su desarrollo industrial del principal mineral extraído si no, también, de todos aquellos otros minerales que conforman la materia prima (en bruto) exportada.

Las consecuencias se extienden a la mediatización de la independencia y soberanía, toda vez que, al convertirse, generalmente, en la principal fuente de ingresos de un Estado, quedan a merced de los dueños de la minera. A manera de ejemplo Nigeria o Venezuela nos dan un claro ejemplo como productores de petróleo crudo, el que era/es enviado a las refinerías en Estados Unidos o Europa; no obstante, ambos tienen que importar gasolina y otros derivados porque carecen de refinerías en sus territorios.

Hoy Venezuela, con el bloqueo impuesto por USA, se ha visto asfixiado económicamente y nos brinda un claro ejemplo de esa política colonialista, parasitaria y nociva para todo Estado soberano.

Panamá vive algo irónicamente similar: exporta banano y los importa dentro de frasquitos Gerber. Exporta cobre e importa alambres, cables eléctricos y otros artículos pagando aranceles aduaneros.

Con el pago de las llamadas 'regalía' para identificar los pagos, regalos o dádivas que se le da soberano o Estado a cambio de un favor o concesión, van ocultos todos los demás elementos, bienes o valores contenidos en la materia prima o mineral extraído. Así, se dice que con el cobre van ocultos otros minerales, tales como oro, plata, zinc y otros elementos valiosos, cotizables, negociables e industrializables, pero que, obnubilados por el destello del cobre y las regalías, el Estado y/o sus negociadores ignoran o 'menosprecian' su importancia.

Para concluir, pensamos que el Estado debe definir una política minera que no solo se limite al cobro de regalías en dinero fijo cuyo destino realmente se desconoce.

En ese sentido, las regalías deben ser, también, porcentualmente en especie a todos o cada elemento, mineral o material valioso que se detecte explotable económicamente dentro de la concesión principal. La regalía en especie antes referida, puede ser vendida a la misma empresa minera dado que será difícil exigir una depuración o refinería del mineral en nuestro suelo. También podrá exigirse el otorgamiento de becas para el estudio de geología y ciencias afines, administración de empresas mineras y otros oficios relacionados a la actividad, solo a manera de ejemplos.

El autor es abogado


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