El año lectivo 2021 inicia en medio de una pandemia. Seguimos enfrentando diversos retos educativos como país. Me pregunto cuál es el sueño de panameños y panameñas en materia educativa. Les aseguro que muchos coincidimos que todos los estudiantes a nivel nacional vuelvan y se mantengan en sus aulas de clase.
La escuela es un entorno más seguro para niños, niñas y adolescentes (NNA). Las estadísticas demuestran que, quienes van regularmente a la escuela, están menos expuestos a violencia doméstica y a abusos. En muchos casos, es la única manera de garantizar un plato de comida diario para los NNA.
El año lectivo se inicia en modalidad a distancia. Hay datos que preocupan. Según el Centro de Investigación Educativa de Panamá (CIEDU), un 70% de los estudiantes del sector oficial no cuenta con una computadora en casa y el 40% de estudiantes no tiene acceso a internet en casa. En América Latina, sólo el 13% de los niños reciben clases presenciales.
De acuerdo a la UNICEF, 8 de cada 10 niños accedieron a educación a distancia, pero sólo 6 de cada 10 lo hacen a través de plataformas educativas y, en los niveles más vulnerables, 6 de cada 10 dan clases por Whatsapp.
Los retos son innumerables; las soluciones, también. En Jóvenes Unidos por la Educación, preferimos ver el vaso medio lleno. Aspiramos que, a pesar de los retos del año lectivo 2020, habrá 100% de retención escolar. Ningún niño, niña y adolescente debe quedarse atrás.
En 2020, hubo 10 mil estudiantes no ubicados al cierre del año lectivo. No es aceptable perder ningún NNA. Cuando se cruzan los datos con las cifras del Tribunal Electoral, es evidente que hay una diferencia importante entre quienes deberían estar en el sistema versus la matrícula de estudiantes de MEDUCA. Hay graves deficiencias de cobertura en las etapas de preescolar y la media. En el primer caso, el TE contabiliza 448,793 niños de 0 a 5 años, mientras que el MEDUCA indica que se atienden 97,341 alumnos. Esto supondría un 22% de cobertura de la totalidad de los menores a nivel nacional.
Según estadísticas del MEDUCA, la cantidad de alumnos matriculados en premedia y media es 297,908 alumnos. Sin embargo, el TE registra 512,25 estudiantes. Esto implicaría que, aproximadamente, un 58% de jóvenes no terminan sus estudios.
Entre los retos del año lectivo 2021, está subsanar qué hay NNA con más de 15 meses de no asistir a la escuela. El año pasado, el Ministerio llevó a cabo un proyecto piloto para el regreso a clases semipresenciales, considerando las medidas de bioseguridad imprescindibles, consecuencia de la Covid-19. Algunos resultados preliminares indican que se lograron reinsertar estudiantes que no habían podido acceder al sistema y que no hubo casos de contagios de la comunidad educativa.
Organismos Internacionales como la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) que abordan temas educativos, respaldan la modalidad de clases presenciales, acompañada de medidas preventivas y de control pues, en los casos en que ha habido clases presenciales, se reportan bajas tasas de transmisión de la Covid-19, versus otros entornos. En Panamá, tenemos fechas de reapertura para casi todos los sectores, excepto el educativo. Los docentes fueron adelantados en la etapa de vacunación (Etapa 2) y eso permitirá tener una vuelta a clases aún más segura.
En otros países en los que se ha regresado a clases, la reapertura de las escuelas no ha incidido significativamente en los riesgos de transmisión del virus a la comunidad en general.
En Jóvenes Unidos por la Educación apostamos por un sistema que incluye y trabaja para que los NNA puedan volver al sistema y, sobre todo, puedan ser retenidos en el sistema . El compromiso debe ser de todos: Ministerio de Educación, Organismos y Organizaciones de la sociedad civil, Educadores, Padres de Familia y, ante todo, los estudiantes, objeto y sujetos del proceso enseñanza-aprendizaje.
Recuperemos aquellos estudiantes que han sido excluidos: es nuestra tarea y un deber. Hagamos que vuelvan y se queden. Conjuremos la deserción escolar, con estrategias de retención escolar. Démosle el lugar que merecen nuestros NNA. Ese lugar es la escuela.
El autor es miembro de Jóvenes Unidos por la Educación
