Estos días en que la pandemia del coronavirus nos ha obligado a analizar en detalle nuestro modelo de sistema de salud público, se hace preciso insistir en la necesidad de poner a funcionar un modelo de Atención Primaria de Salud (APS). Con ello se evitaría que el usuario sufra demoras para conseguir citas con los especialistas, las largas e inhumanas filas para obtener una cita con el médico general, el hacinamiento de los cuartos de urgencia y la escasez de medicamentos. La inexistencia de un APS, es la razón principal de las complicaciones de los pacientes con enfermedades crónicas, que hoy representan cifras alarmantes: 15% de la población son diabéticos, 30% son hipertensos, 30% de niños y adolescente con obesidad y un porcentaje mayor en los adultos, que nos lleva a la saturación de las camas hospitalarias.
Todo lo anterior es principalmente la consecuencia de tener un sistema de atención de salud enfocado en la demanda espontánea del paciente: 'me siento mal, voy al médico'. Es un sistema netamente curativo que impide desarrollar políticas de prevención, y que ha provocado el escenario descrito que nos llevará al colapso de la atención, incluyendo el colapso financiero del Programa de Enfermedad y Maternidad de la Caja del Seguro Social.
La estrategia de APS que proponemos -ya creada pero que no tuvo continuidad- se basa en cambiar de la demanda espontánea actual al control del paciente, de la siguiente manera:
1. Delimitación de una población de responsabilidad.
2. Establecimiento de un modelo en red que permita gestionar los procesos de atención para favorecer el flujo de los pacientes a través de todos los niveles de atención.
3. Adscripción de la población a un médico de cabecera, que confiere continuidad al modelo de atención.
El Médico de Cabecera (MC), que tendría unas 400 familia bajo su responsabilidad -dos mil personas aproximadamente-, sería escogido por el paciente en la Unidad Ejecutora de Salud (UES), que son las CAPS, ULAPS y Policlínicas que le corresponde asistir según la sectorización.
El tema de la sectorización es básico, y el modelo que se creó se basó en isócronas. Es decir, se ubica el acceso cercano y fácil de los barrios a una UES, donde estarán no solo los MC que el paciente escoge, sino que ese médico general se convierte en la base y la principal clave de atención, al recibir permanente actualización sobre la situación del paciente, atendiendo además a toda la familia.
Esta permanente actualización y contacto familiar genera lo más importante de la relación médico-paciente: la confianza. El MC debe tener un conocimiento integral y profundo de cada familia bajo su responsabilidad, lo que trae como consecuencia que el paciente atiende con rigor las indicaciones de su MC. Y con ello se produce una mejor implementación de las acciones de prevención primaria y secundaria.
El APS tiene también el potencial de eliminar las distorsiones que existen en la actualidad, como el de las citas. El MC marcaría las siguientes citas para cada uno de sus pacientes, y tendrá bajo su responsabilidad los pacientes con enfermedades crónicas controladas, con una comunicación directa con el médico especialista. Con ello, los especialistas disminuirían en un 60% la cantidad de pacientes que hoy atienden -ya que estarían controlados por el MC-, permitiendo que puedan concentrar su atención en aquellos pacientes que realmente lo requieran, haciendo posible la rápida obtención de citas.
Con esta estrategia, además, en la que el MC toma control del paciente crónico, disminuye significativamente la presencia de estos pacientes en los cuarto de urgencia y hospitalizaciones, eliminando el hacinamiento en los cuarto de urgencia y la saturación de la sala de hospitalización. Por otro lado, al conocerse la población atendida en cada Unidad de Salud, se facilita la obtención de medicamentos que se necesitan, disminuyendo su escasez.
Indudablemente el MC requiere estar apoyado por el equipo de salud, que juega un papel fundamental. Por ello se organizaron los Comité Locales de Atención Primaria (CLAPS) y los Comité de Articulación de Red (CAR). Todos estos profesionales de las diferentes ramas de la salud, se empoderaron en el ejercicio de sus funciones y resolvieron situaciones que antes no percibían, por no trabajar en equipo.
En el quinquenio 2009-2014 se inició está estrategia de APS en la CSS, bajo mi responsabilidad, dejando la base en 10 de las 11 provincias, con una sectorización científicamente realizada a nivel nacional, que era lo más complejo. Era solo cosa de darle continuidad, pero no se hizo. Urge retomar la trocha que ya se abrió.
Indudablemente que la atención hospitalaria también debe ser revisada, tal como lo ha planteado el doctor Carlos Pareja en varios escritos.
El autor es odontólogo y encargado del sistema del Médico de Cabecera 2009-2014
