En las universidades, la perspectiva de un miembro del Sistema Nacional de Investigación (SNI) depende de aspectos como su categoría de profesor, las horas de dedicación que tiene en la institución y los años de trabajar en ella. Quienes hemos decido realizar carrera dentro de las universidades públicas, vivimos una realidad en la que, además de investigar, hacemos docencia y administración vinculada a la misma.
Hasta hace algunos años, las instituciones de educación superior en nuestro país se enfocaban sobre todo en la docencia. De hecho, la contratación de profesionales se fundamenta en una organización docente basada en horas de clases. La investigación es una actividad complementaria a la docencia.
Para quienes se han mantenido por muchos años en el SNI, el impacto ha sido positivo. Pero para quienes no lo han hecho, el apoyo económico recibido no ha compensado limitaciones que van desde la falta de espacio físico y equipo hasta la burocracia de los procesos y problemas con la estabilidad laboral.
Una de las claves para hacer sostenible el sistema en las universidades sería fortalecer los grupos de investigadores, pues en estos equipos de trabajo se garantiza la producción necesaria para mantenerse en el sistema. Sin embargo, crear esto grupos resulta una tarea complicada, sobre todo para los jóvenes doctores que se insertan en la universidad.
Para los doctores que aún no han podido ingresar, la principal dificultad es el tiempo en que se les evalúa su producción, sobre todo de artículos científicos. Para ello, debería considerarse los tiempos de evaluación y la figura de un artículo aceptado para publicación.
El principal reto del sistema de investigación en las universidades es sumar al mayor número de profesores con título de doctor. En la Universidad de Panamá, por ejemplo, solo 37 profesores son miembros del SNI. Esto, a pesar de que se ha logrado acordar con la universidad reconocer la condición de miembros del SNI en las organizaciones docentes.
Encarar estos problemas demanda políticas públicas para que estos mecanismos sean más accesibles. El esfuerzo del Estado en este sentido requiere de planes concretos, para superar la sensación de que “fortalecer la masa científica del país es arar en el mar”.
El autor es catedrático y miembro del SNI

