El bloque 2 de la hoja de ruta programada por el gobierno hacia la “nueva normalidad”, incluye actividades de la construcción en su modalidad de infraestructura pública, la minería no metálica, las áreas y lugares de culto, sociales y deportivas solo a una capacidad de 25% y guardando una distancia de dos metros, cuya apertura se espera, según indicaron las autoridades, más o menos para la última semana de mayo, dependiendo del comportamiento que tenga el bloque 1 para evitar más contagios de la Covid-19, que hasta el jueves 21 de mayo superó los 10 mil contagios, 291 fallecidos y 6,245 recuperados.
Si bien es cierto, es esencial la reactivación de las actividades laborales, económicas y empresariales, surge la interrogante de si ha habido una previa preparación y capacitación, al menos básica, en cuanto a controles, medidas y seguridad sanitaria, contempladas en el protocolo establecido en la Resolución DM-137-2020 de 16 de marzo de 2020, para la reapertura de las actividades, que puedan garantizar que no se producirá un rebrote de contagios. ¿Será seguro para las personas ingresar a establecimientos que han permanecido cerrados y expuestos al virus por más de dos meses?
Queremos volver a la “normalidad” a la brevedad, pero la mayoría de la población aún no es conciente de que nada volverá a ser normal, ni después de unas semanas, ni siquiera de unos meses. Hay que prepararse mental y psicológicamente para esta nueva realidad. Realidad que implica cambiar drásticamente la forma de hacer lo que hacemos todos los días: cómo trabajar, hacer deporte, viajar, comprar, controlar la salud, educar y cuidar a la familia, cómo relacionarnos, entre otras cosas. En síntesis, tenemos que adaptarnos a nuevas formas de vivir, trabajar y relacionarnos.
El éxito solo podremos lograrlo con el concurso de toda la población, porque estamos frente a una maratón, en que no importa la velocidad sino la resistencia y disciplina para llegar saludables y vivos a la meta.
