La primavera, además de la proliferación de flores en parques y jardines, trae consigo otro fenómeno, ya que es la época del año en la que más “bolas de fuego” se ven en el cielo, indicó la NASA en su página web.
“Por razones que no entendemos del todo, la tasa de meteoritos brillantes aumenta durante las semanas próximas al equinoccio de primavera”, apunta Bill Cooke, del Centro de Meteoritos de la NASA.
En otras épocas del año, aficionados a la astronomía pueden ver esporádicamente al atardecer unos 10 meteoritos o “esporádicas” bolas de fuego con un brillo superior al del planeta Venus.
Pero, en primavera, la Tierra es bombardeada con esos fragmentos desprendidos de algún asteroide o cometa descompuesto en el sistema solar hasta 30% más.
Este fenómeno es conocido desde hace más de 30 años, indicó Cooke, que explicó que no solo aumenta la presencia de las bolas de fuego, sino que también de las rocas espaciales que aterrizan en la Tierra.
Los investigadores que estudian el entorno de los meteoritos de la Tierra nunca han llegado a una explicación satisfactoria, aunque una posible está relacionada con la dirección en la que giran los planetas o la producción de residuos del propio sistema solar.
“Algunos investigadores creen que puede haber una variación intrínseca en la población de meteoritos a lo largo de la órbita terrestre, con un pico en la producción de escombros de bolas de fuego alrededor de la primavera y principios del verano”, señala el profesor Peter Brown, de la Universidad de Western Ontario.
Para resolver este y otros enigmas, Cooke y su equipo han creado una red de cámaras inteligentes de meteoritos en EU para fotografiar y calcular las órbitas de las bolas de fuego detectadas en todo el país. “Podría tomarnos varios años recolectar esos datos”, señaló Cooke.

