China proclama su interés en la investigación y las tecnologías relacionadas con energía limpia. Con sus reservas de carbón (es el mayor productor del mundo), la fuerte presión del crecimiento energético acompasado a su desarrollo y la perspectiva de tener que comprometerse en algún momento a contener sus emisiones de gases de efecto invernadero que provocan el calentamiento, no extraña que Cao Jianlin, viceministro de Ciencia y Tecnología del gigante asiático, sitúe el cambio climático y el medio ambiente como área prioritaria de su política científica.
Además, el problema acuciante y creciente de la contaminación que sufre el país no es ajeno a esta estrategia de política científica. “Necesitamos ayuda y transferencia de tecnología de los países desarrollados”, declaró Cao
en la reunión Unión Europea /China en Shanghai. Señaló que para China la energía verde y la eficiencia energética para reducir la intensidad de su industria (energía invertida por unidad producida) depende, en gran medida, de la cooperación internacional.
Una de las sesiones monográficas de la conferencia, de obvio interés tanto para la Unión Europea (UE) como para China, se dedicó a las tecnologías de secuestro y almacenamiento de carbono, contempladas en los países desarrollados como una futura opción esencial en el capítulo energético.
“Queremos alcanzar el nivel de emisiones cero en nuestras plantas de carbón en 2020”, explicó Chen Wenying, profesora de Energía, Medio Ambiente y Economía de la Universidad de Tsinghua, que ha investigado y desarrollado mapas del territorio de su país ateniéndose a las fuentes de emisiones de carbono y sumideros para posibles localizaciones de instalaciones de captura y almacenamiento geológico de CO2. Chen explicó el desarrollo de un programa conjunto de la UE con China e India centrado en estrategias de cooperación y de transferencia de tecnología sobre cambio climático.
China tiene interés en estas tecnologías para poder explotar sus reservas de carbón sin aumentar sus emisiones, señalaron los expertos. Pero carece de un incentivo claro para impulsar la necesaria I+D de captura y almacenamiento, comentó Peter Stigson, coordinador del programa europeo Straco2. El experto sueco destacó que China no está obligada a contener sus emisiones por acuerdos internacionales y, por tanto, no tiene que participar en un mercado de compraventa de cupos de emisiones, como los países desarrollados lo están en el marco del Protocolo de Kioto.
Stigson no olvidó señalar los arduos problemas de las patentes y derechos de propiedad industrial en las relaciones tecnológicas con China.