Seguridad social

Caballo de Troya o Caja de Pandora

Cuando un gobierno es débil, ineficaz, carente de autoridad, y sin ningún control sobre la burocracia, que el mismo ha creado clientelarmente y con populismo; cuando el timón del Estado está dando tumbos y sobresaltos; cuando vemos a un mandatario, que todo se le va en amenazas de despidos, y procesos en el Ministerio Público si incurren en actos corruptos; a falta de promesas creíbles; es el momento que entendamos todo está perdido. Se construyó un país sobre actos fallidos, también conocidos como deslices freudianos.

En el momento que, se aprecia visiblemente, en el jefe del Estado, una expresión diferente e incluso contraria, a su intención consciente; la confusión de la población resulta ser mayúscula. Al no materializarse, ninguna acción efectiva en la dirección que pretende señalar, aun cuando, si lo hace en el discurso verbal, o en el gesto corporal, todo no pasará de ser una comedia. El resultado que se obtiene, no es el que explícitamente perseguía alcanzar, sino que ha ocurrido un reemplazo, que escapa a su conciencia, pero no a la de los demás, con lo cual no solo pierde credibilidad sino respeto.

Durante décadas, se ha vendido la falacia, que La ley 23 de 1941, cuando no habitaban el país más de 200,000 pobladores, y se creó la Caja de Seguro Social, se suponía que su principal finalidad se concentraría, en proveer el bienestar social y la cobertura de las necesidades reconocidas socialmente, como la salud, la vejez, y las discapacidades, y que sus beneficios se multiplicarían con el tiempo y la distancia. Quizás así fue en sus inicios, pero hoy, no existe nada mas alejado de la verdad.

Desde su creación, como lo fue el FIS y El PAN; los 3 órganos del Estado, Ejecutivo, Legislativo y Judicial, para lo único que han servido es para, hacer negocios, apropiarse de sus recursos y propiciar la corrupción más espantosa; que cada día crea más millonarios a costa de la miseria de una muchedumbre ignorante, cobarde y de brazos caídos que nos llevará más temprano que tarde a convertirnos en un país de simios. No sabemos, si es cierto o no lo es, que la presidenta de la APEDE, recomendó a lo sedientos que si necesitaban agua debían ir al río a buscarla, se equivocó de plano.

Si la Caja de Seguro Social no tiene recursos, eso no debe extrañar a nadie. Desde hace décadas tampoco presta los servicios que debe. En Panamá, la prestación de la salud a través de la seguridad social, es como la justicia, no solo lenta sino deficiente. Si esa entidad no cumple su función social, no hay ninguna justificación para seguir contribuyendo con dinero que termina en los bolsillos de los corruptos, es el estribillo que pregonan sindicatos y las izquierdas.

Es cierto que hay empresarios que se apropian de las cuotas obrero-patronales, pero ¿que decir de aquellos que no contribuyen con la cuota, de los salarios de los empleados que están a “prueba?; ¿que sueldos de ministros, diputados y altos dignatarios del servicio público, dividan sus ingresos entre “gastos de representación y viáticos” para eludir se grave, una significativa porción, de su salario? Todo ingreso que se perciba, debe estar gravado y debe aportar su porcentaje a la Caja.

Esa entidad, como lo sería cualquier compañía de seguros de la plaza debe estar manejada por profesionales del sector. En modo alguno por políticos ya sean de izquierda o de derecha, y porque la multitud de nulidades de la asamblea, y que integran el gabinete, han demostrado tal incapacidad, que ni para designar a un maestro de kindergarden tendrían éxito.

Nadie merece una jubilación que sea inferior a un salario mínimo, como tampoco nadie tiene porque recibir una con mas de tres. Ni diputados, ni ministros ni servidores públicos designados por mas de tres años, y por razones políticas, deberían contabilizarse esos años; en esos casos que acudan a fondos de pensiones, y seguros médicos privados.

Al final de cuentas ellos no acuden a atenderse en esas instalaciones. No hay la menor duda que la Caja de Seguro Social es un nicho clientelar de la partidocracia criolla, que utiliza a sus secuaces para usar los fondos de tal institución para su beneficio personal, y enriquecimiento ilícito.

Y que el Estado asuma su responsabilidad con la gente. La asistencia médica gratuita y eficaz, tiene que ofrecerla el servicio nacional de salud (MINSALUD), y la provisión de medicamentos el Ministerio de Desarrollo Social, este último, que para lo único que ha servido es para clientelismo y populismo político manejado por incapaces.

Hasta el día de hoy, la Caja de Seguro Social, solo ha sido un, Caballo de Troya para propiciar la corrupción, o una Caja de Pandora que cada vez que sale un director se destapa.

El autor es abogado

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