La falta de agua potable en Panamá es uno de los problemas que más afectan a la población hoy día, este fenómeno se manifiesta con igual magnitud tanto en áreas rurales y apartadas, como en sectores de fácil acceso en zonas metropolitanas de todo el país.
Ante este lamentable panorama nos preguntamos si en algún momento surgirá una solución definitiva para este problema de nunca acabar. Como paliativo, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN) responde a las innumerables quejas de los usuarios por el insuficiente servicio de distribución de agua potable, llevando a cabo un programa basado en la distribución del vital líquido a través de camiones cisternas.
En un principio, esta medida surgió como parte de un plan de contingencia para afrontar la crisis que aqueja a la población, especialmente en la época seca del año, pero a raíz de las constantes deficiencias que presenta la institución con el abastecimiento de este preciado recurso en varias áreas del país, ésta se vio en la obligación de seguir con la medida hasta el día de hoy.
Esta crisis ha alcanzado niveles tan altos que, incluso, el Presidente de la República, en uno de sus discursos realizó un llamado de atención a los directivos de la Institución advirtiendo que: “No hay que pagar sobreprecios para los cisternas. ¿Qué les está pasando? Nosotros estamos aquí para hacer un trabajo, no para rebuscarnos”, a raíz de esto, el IDAAN anunció, de manera inmediata, la reducción del pago a los camiones cisternas que distribuyen agua potable a las comunidades.
El programa de Abastecimiento Parcial de Agua Potable por medio de camiones cisternas se encuentra dividido por regiones, tratando con esto de suplir a la mayoría de las áreas afectadas del país, logrando calmar las quejas diarias de los usuarios que carecen de este recurso. Cabe resaltar que dicho proyecto se realiza con un planeamiento bien detallado: se indica la región, el horario y el lugar exacto donde se llevará a cabo la entrega del vital líquido, siendo esto informado a los residentes de los sectores impactados mediante comunicados a través de la propia página de la entidad o en los medios de comunicación locales.
Sabemos que este método de abastecimiento mediante camiones cisternas es un paliativo para aliviar la problemática que afecta a los usuarios, pero en realidad se debe tener en cuenta que esto va mucho más allá, pues representa un gasto extra, ya que su aplicación tiene un costo de alrededor de 3 a 5 millones de dólares anuales; lo que hace imperante la necesidad de un plan a corto plazo que involucre una adecuada distribución de su presupuesto y así poder contar con el recurso humano, infraestructura y materiales idóneos para garantizar un funcionamiento óptimo.
También es fundamental la inversión de recursos para mejorar el funcionamiento de las plantas potabilizadoras y edificar líneas de distribución que lleven el vital líquido a las áreas afectadas. Promover la descentralización de la institución a nivel nacional, es otra forma de garantizar mayor eficiencia en el servicio. Todo esto sin olvidar la importancia de tomar conciencia para utilizar este recurso de una manera responsable.
La autora es estudiante de maestría de la UIP