La capilla de La Palangana Rafael Pérez G. rperez@prensa.com Pero J.C Henry no ha sido el único que se ha dedicado al estudio de estas ruinas. El antropólogo panameño Luis Almanza a finales de la década de 1980 también investigó lo que denominó La Capilla de La Palangana. Su trabajo de investigación apareció publicado en la revista Hombre y Cultura de diciembre de 1991, bajo la responsabilidad editorial del Centro de Investigaciones Antropológicas de la Universidad de Panamá.
Según su dimensión y tipo de construcción, la capilla en su conjunto pertenecía y brindaba servicios en el período colonial, al parecer, a una hacienda ubicada al margen del Camino de Cruces.
El análisis de la región le permitió percatarse de la existencia de asentamientos humanos que bordeaban el referido camino con la mencionada hacienda. En efecto, en 1735, cerca del área en estudio existía la Hacienda Guadalupe y no muy lejos de allí, un riachuelo llamado Afluente Ruinas, en la ruta hacia la nueva ciudad de Panamá.
Cerca de la capilla en mención pasaba el camino que permitía la comunicación terrestre con la antigua ciudad de Panamá que dejó de tener importancia desde 1671 cuando fue destruida, por el pirata Henry Morgan.
De acuerdo con el estudio de un mapa fechado en 1857, según Almanza, el lugar pertenecía a la hacienda Los Hurtados, aunque admite que la escasa información que sobre estas ruinas reposa en los Archivos Nacionales le impidió conocer los fundadores de esta capilla.
Al momento de su investigación de campo, en el interior de la capilla se encontraban esculpidos siete nichos. Los tres principales forman una especie de altar en la pared anterior y los restantes se localizan al lado de las ventanas. El piso de la capilla, relata Almanza, al igual que el patio, se componía de fragmentos de rocas de origen ígneo. El techo era de tejas como lo demuestran excavaciones y construcciones análogas.
La muralla, que representa el segundo componente del lugar, se compone de fragmentos de rocas ígneas amontonadas una sobre otra. Su máxima altura alcanza, según Almanza, los 75 centímetros y tiene un ancho de 50 a 60 centímetros.
El piso de la capilla se encontraba totalmente extraído posiblemente por elementos curiosos en busca de tesoros y su nivel fue trazado gracias a restos que apenas se conservan en los ángulos de la esquina. Junto a las paredes, se encontraron los habituales fragmentos del tejado y clavos, además de restos de vidrios de diferentes períodos.
Para Carlos Fitzgerald, director nacional de Patrimonio Histórico del INAC, las posibilidades de que las ruinas de La Palangana sean destruidas son poco probables. Cuentan, dice, con doble protección: por un lado está la ley de patrimonio histórico de 1982 y también están protegidas debido a que se encuentran ubicadas dentro de un parque nacional bajo la responsabilidad de la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM).
Fitzgerald estimó de igual forma que cualquier construcción de un ramal o de una autopista que conecte al segundo puente sobre el Canal, tendrá que realizar un estudio de impacto ambiental previo, con la finalidad de determinar si la ruta afecta o no restos arqueológicos. Seguramente ese estudio va a indicar que la ruta no debe ser por allí, dice el funcionario.
La Palangana, que -a su juicio- tiene un valor relativo, es una de las pocas ruinas que existen en esa área. Aparentemente, dijo, era una especie de capilla o de construcción de mampostería permanente dentro de un conjunto de edificios que corresponde a una de las antiguas haciendas ubicada en el sector adyacente a la ciudad de Panamá.
Eran haciendas ganaderas; eran lugares de producción agropecuaria y tenían sus capillas y sus casas con muros de piedra, añade Fitzgerald, quien afirmó, asimismo, que estas ruinas requieren de protección, especialmente de proyectos carreteros que producen movimientos de tierra y afectan al área.
Hasta el momento, aseguró, la dirección bajo su responsabilidad no ha recibido información encaminada a determinar si estas ruinas están en línea de alguna carretera o una extensión o movimientos de tierra. Nosotros no tenemos tampoco ningún problema en dar la ubicación precisa, si ese fuera el caso, afirmó.

