“¿El Seminario da puntos?”, esta frase resume la dinámica de un alto porcentaje de profesionales, particularmente del sector educativo, que asisten a actividades de capacitación, con el único propósito de acumular puntos para luego ganar un concurso o traslado laboral.
La capacitación profesional ha sido históricamente una actividad desarrollada antes del inicio del calendario escolar. Se ofrecen, por lo general en horarios presenciales de cuarenta horas, de temas de poco impacto o repetitivos y obtienen un certificado que equivale para efectos de acreditación medio punto como ejecutoria.
Dimensionar el problema de la capacitación profesional, luego de los resultados -negativos y preocupantes- obtenidos por décadas, nos lleva a identificar los aspectos que deben superarse: la ausencia de un diagnóstico de detección de necesidades de capacitación que priorice por nivel las prioridades; escasa utilización de la tecnología y medios de comunicación para ampliar la cobertura de atención y atender a los docentes ubicados en áreas de difícil condición laboral; seleccionar a los facilitadores basados en el dominio de estrategias innovadoras de aprendizaje; escasa bibliografía y material de apoyo para estudiar durante y luego de las cuarenta horas; precario seguimiento académico de la aplicación de conocimientos adquiridos y mejoramiento en el aula; selección de participantes por criterios técnicos, no partidistas; nuevos temas emergentes de siglo XXI acorde con las nuevas demandas sociales.
Lo anterior es solo un primer recuento de las fallas de los tradicionales seminarios de actualización docente y que debe transformarse en una nueva forma de ofrecer capacitación y actualización docente de manera científica y permanente a través de los Centros de Innovación Educativa.
Se trata de una estrategia integral que posibilite cumplir con la necesaria actualización profesional de aproximadamente cuarenta y cinco mil educadores a nivel nacional, ubicados en contextos educativos que van desde las escuelas oficiales y particulares, rancho, multigrado en todos los niveles, telebásica y enseñanza por módulos.
El primer reto es realizar un proceso de identificación de necesidades de capacitación por niveles, asignaturas y tipos de centros educativos que posibilite organizar rutas de capacitación que deberán tener una duración continuada de diplomados y postgrados, es decir el periodo supera las cuarenta horas. El crédito deberá ser el equivalente y es un incentivo para la movilidad laboral. Dar prioridad a los planteles educativos multigrado(básica general, premedia y media) escuelas rancho y telebásica.
Para las actividades presenciales, se deberá emplear en cada provincia centros en excelentes condiciones de aprendizaje, al que pueden acudir los docentes durante todo el año, turno diurno y vespertino e impartir charlas, actividades de intercambio profesional, proyectos colaborativos, elaboración de material didáctico, uso de tecnologías, entre otros. Cada centro es dirigido por facilitadores, quienes llevarán el registro acumulativo de la participación docente que se acreditará al finalizar el año.
Los Centros de Innovación Educativa emplearán las facilidades de SERTV, otras radioemisoras y medios impresos ofrecerán sus espacios para impartir clases modelos en las asignaturas para todos los niveles. La prensa escrita con suplementos y apoyo para material didáctico. La experiencia ya fue desarrollada exitosamente en Panamá con el auspicio de la UNESCO. De igual manera la experiencia de Radio Hogar demuestra que es posible educar con otras metodologías. Los docentes se inscriben para participar en el programa durante todo el año, de acuerdo con sus necesidades y posibilidades de horario.
Esta estrategia será empleada a nivel semi presencial para aquellos docentes que no tienen acceso a los beneficios de capacitarse por razones de distancia y falta de recursos económicos.
Todos los docentes dentro del sistema, deben poseer su respectivo correo electrónico y saber hacer uso de la tecnología; crear portales especializados que muestren prácticas exitosas desarrolladas por la comunidad educativa. Incentivar la participación mediante el otorgamiento de becas, pasantías, créditos para emprendimiento, entre otros.
Proponemos la reapertura de proyectos exitosos como el banco del libro para intercambio, banco de material didáctico, programas de creatividad docente, ferias didácticas por provincia.
Es hora de actuar. Las estadísticas de deserción, repitencia y fracasos son preocupantes. El presupuesto asignado al sector educativo según la Contraloría General de la República ascendió en 2019 a 2 mil 550 millones con 110 balboas y ubica a Panamá como el país con el presupuesto per cápita en educación más alto de toda América Latina.
La autora es catedrática universitaria