Nansie S. Sharpless nació el 11 de octubre de 1932 en West Chester, Pensilvania, Estados Unidos. A los 14 años de edad, quedó sorda luego de contraer meningitis, una enfermedad que causa la inflamación de las membranas que recubren el cerebro y la médula espinal.
Aun cuando en aquel entonces no existían adecuaciones para los estudiantes con discapacidad, Nansie logró terminar la secundaria. En la universidad, sus compañeros de clases le asistieron tomando notas. En 1954, se graduó con una licenciatura en zoología. Posteriormente, obtuvo una maestría en tecnología médica y un doctorado en bioquímica, ambos en Wayne State University.
Años después, la doctora Sharpless regresó a la universidad como profesora asociada en la Escuela de Medicina Albert Einstein y luego fue promovida a jefa del laboratorio de neuropsicofarmacología de dicha institución. Durante su carrera, procuró inspirar a muchas mujeres y personas con discapacidad a estudiar carreras en ciencias, tecnología, ingeniería y matemáticas, hasta su muerte en 1987.
En un artículo publicado en 1978 en la revista científica Science, la doctora Sharpless planteó que “para mejorar la enseñanza de las ciencias a los discapacitados, debemos contar con profesores que crean que enseñar ciencias a los discapacitados no es una pérdida de tiempo”.
A medida que los descubrimientos científicos impulsaban el desarrollo tecnológico, aparecieron nuevas palabras que se incorporaron al lenguaje hablado y escrito. Sin embargo, el lenguaje de señas aún no cuenta con suficientes señas para términos científicos. Así, palabras como “ácido desoxirribonucleico” deben ser deletreadas por los intérpretes y esto hace que cada clase sea agotadora para el intérprete y el estudiante.
Actualmente, estudiantes y profesionales en diferentes partes del mundo están creando nuevas señas para los términos científicos. Por ejemplo, el estudiante Liam Mcmulkin creó alrededor de 100 señas que ya han sido reconocidas por la lengua de señas británica (BSL), y el doctor Lorne Farovitch ha estado involucrado en proyectos para la lengua de señas americana (ASL).
El próximo 23 de septiembre es el Día Internacional de las Lenguas de Señas. Las historias de la doctora Sharpless, el doctor Farovitch y el estudiante Mcmulkin nos demuestran que la discapacidad auditiva no es una limitante para aprender ciencias, sino una forma diferente de hacerlo.
La autora es toxicóloga, exbecaria de Senacyt y miembro de Ciencia en Panamá
