Buenas noches, caros amigos. Bienvenidos a su noticiero quincenal, con las noticias más relevantes de las últimas dos semanas. Estos son los titulares: Covid-19 sigue enredando el mundo, cada vez hay más datos a favor de las vacunas, no habrá carnavales, los anticiencia siguen desvariando, Ucrania se recalienta y las criptomonedas se van a la cripta… Es mucho lo que tenemos que contar, así que comenzamos.
La pandemia de Covid-19 sigue haciendo estragos en todo el mundo. La variante Ómicron se ha apoderado de los números. Si bien la enfermedad que produce parece menos severa, la gran cantidad de enfermos, los pacientes con comorbilidades y la negación de algunos tercos a vacunarse están saturando los servicios de salud y agotando al personal sanitario responsable de la atención de los pacientes. Según los datos de los primeros países donde se registraron casos de Ómicron, el pico máximo de casos, si bien es el más alto desde que comenzó la pandemia, dura pocas semanas. Se espera que para finales de febrero o principios de marzo, el número de pacientes sea notablemente menor al actual.
Las vacunas siguen siendo la principal herramienta para controlar la pandemia. A pesar de que hay personas vacunadas que se enferman con nuevas variantes, el cuadro es mucho más leve que en los no vacunados. Datos muy completos publicados esta semana por la universidad de Queensland, en Australia, demuestran que en mayores de 70 años, los hombres no vacunados tiene una probabilidad de morir de 362 por cada 10,000 casos, mientras que en mujeres es 322 por cada 10,000. En el mismo grupo de edad, personas vacunadas con las dos dosis y el refuerzo, tiene una probabilidad de morir de 18 en cada 10,000 los hombres y 13 en 10,000, las mujeres, lo que implica una reducción de mortalidad de más o menos el 95%.
En Panamá, el Minsa publicó esta semana dos decretos importantes. El primero, que parecía escrito por un disléxico tartamudo, define cómo deben manejarse los enfermos y los contactos cercanos, estén o no vacunados, ante el incremento de casos por Ómicron. Muchas personas quedaron más confundidas que antes del decreto. Afortunadamente, dos días después se publicaron algoritmos que, de forma gráfica, siguieron enredando a todo el mundo. Hoy, nadie tiene claro cuántos días tiene que aislarse, cuándo debe hacerse las pruebas y qué debe hacer según los resultados. Pero en fin, ahí vamos.
El segundo decreto canceló la celebración de los carnavales en todo el territorio nacional por el alto número de contagios. Lo que pudiese ser causa de incomodidad ciudadana es que, si se cancelan esos cuatro días, el lunes y miércoles de esa semana deben ser días de trabajo normal y no habrá “fin de semana largo”. En fin, la pandemia afecta hasta la parranda.
Mientras tanto, los geniales y resistentes antivacunas panameños han anunciado que se convertirán en un movimiento político, para alcanzar el poder en 2024. Aunque no han presentado sus planes, se especula que seguramente prohibirán las universidades y las bibliotecas, para evitar que la gente tenga acceso a información confiable y verificable publicada en fuentes creíbles. Al mismo tiempo, harían obligatorio el estudio de lo que se publique en grupos de WhatsApp, YouTube y demás repositorios de información absurda.
En las internacionales, la crisis de Ucrania cada vez se parece más a la guerra fría. Estados Unidos y Rusia han tomado su ya conocida posición de perros que se enseñan los dientes a través de la cerca. Mientras los europeos no quieren que Rusia controle las fuentes de sus combustibles, a los rusos no les entusiasma la idea de que Ucrania se integre a la OTAN y vayan a ponerle bases o armas tan cerca de su frontera. Como siempre, es poco probable que haya un conflicto bélico mayor entre superpotencias, pero no debería extrañarnos que en medio del ajedrez geopolítico tradicional, sean los ucranianos los que la pasen muy mal.
En las económicas, las criptomonedas parecen estar pasando un mal momento. En los últimos meses, han perdido más de la mitad de su valor respecto a sus máximos históricos. Aunque pudiera ser un simple ajuste del entusiasmo inicial (seguramente no relacionado a los delirios de Bukele), muchos siguen teniendo dudas de estos valores demasiado “abstractos”.
Al margen de que para muchos criptomaníacos, lo del Bitcoin y similares es una especie de religión que no permite cuestionamientos y donde, si sube, no hay que vender porque seguirá subiendo, y si baja tampoco hay que vender porque volverá a subir. Mientras, sería interesante saber en qué momento todo este montón de bits y bites serán dinero del que sirve para ir al supermercado.
Para terminar, en las deportivas, la última fecha de las eliminatorias de Concacaf ha espesado el chicheme. Cada vez parece más obvio que las cuatro plazas las pelearan cinco equipos. De las próximas dos fechas depende mucho nuestro viaje a Qatar. A afinar puntería y convertir las estadísticas en resultados.
Y, como decía el ‘Fat’ Fernández: “Hasta la próxima, caros amigos…”
El autor es cardiólogo

