Cortizo y su “gran combo” científico apuran un sinfín de numeritos: recluirnos, cesar la actividad económica, cubrirnos con mascarillas, retenes. En otras situaciones, los tachábamos como desafines dictatoriales. Si el miedo a la Covid ponía la clave, Nito intentaría bailarla.
El presidente Cortizo y su “combo” acompasan la gestión científica de la pandemia con lo político. La ejecución suena gloriosa. Sus fanáticos permanecíamos extasiados. Ni siquiera despabilamos cuando instituyeron la ley seca, cortapisas a la opinión, restricción total de las libertades de movimiento y asociación, entre otras posibles salidas de tono.
Panamá corea el estribillo glorioso “es por nuestro bien”. Le resuena tan exacto a un equipo insuflado que sintió operar en un limbo libre de rebotes políticos por pausar la democracia.
Unas tomateras justicieras separan el antes-después entre gloria y desprestigio, de Balladares y su negada reelección, Changuinola con Martinelli, la Ley del Seguro con Torrijos. Con Mireya, helicóptero y duro-dólares. La de Colón sobre Varela, antológica.
En Cortizo, los tomates aparecen recién en la obertura. La caída de credibilidad lo deja soltando gallos frente a unos fans quienes dolidos, arrojan toneladas. Unas tardías ayudas solidarias lucen falsarias y disparan la tomatina vengadora a todo dolor.
Los Don Goyos y Julias, decepcionados por sobreprecios, ahora corean “Pa´fuera, pa´la calle”.
El mandatario esquina a su, hasta ayer, súper ministro quien, con la reasignación de compras al ministerio de Turner, “no hace más na´”. Apresura la entrega de bonos y bolsas solidarias, préstamos blandos al agro solidario, extiende moratoria a siete meses poniéndole azuquita p´al café popular. Apela a transparencia, control y rendición de cuentas, refrescando el verano newyorkino.
Nito no tendrá esa “Brujería” de un Gran Combo que conmemora 70. Pero, a ocho meses del debut, recupera el compás ante unos tomatazos que amenazaban requerir de Jazmín aplicarle el alcoholado de Juana. Cortizo queda prevenido, mañana van a eliminar los feos.
El autor es formador e investigador político