Analizando una amplia base de datos sobre el estudio e impacto del crimen y el castigo encontré las investigaciones del premio Nobel de economía 1992, Gary Becker, quien se ha dedicado a mostrar que desde la perspectiva económica se puede resolver gran parte de los problemas que aquejan a nuestras sociedades. Posición que compartimos y comparten seguidores de las ciencias económicas, entre ellos Tim Harford y Steven Levitt, para quienes la criminalidad, además de ser campo de estudio de siquiatras, sicólogos y sociólogos, también le compete a economistas y, por supuesto, a ti, como sociedad.
De seguro conocías que el crimen y la violencia son obstáculos al crecimiento económico y a la reducción de la pobreza, debido a sus efectos sobre múltiples variables, afectan la capacidad productiva de la sociedad, por lo que la voluntad y la capacidad deben ser parte de la solución. Muchos demuestran que cuando los delincuentes enfrentan poco temor a ser detenidos, están más dispuestos a involucrarse en delitos violentos, tal como lo aprendí en mi formación académica en el análisis de oferta y demanda.
Considerando que las penas son el precio del delito, si suben las penas sube el precio y, por lo tanto, se desincentiva el delito. Al respecto Becker diría: “…Los agentes maximizadores de la función de utilidad (delincuentes) cometerán un delito cuando su utilidad esperada sea mayor que la utilidad esperada de dedicar el tiempo a actividades lícitas”… Dentro de dicho análisis, salvo casos patológicos, los delincuentes buscan el mayor beneficio con el menor costo. Becker plantea: “Las personas que cometen delitos analizan la recompensa económica que les reportará contra los costos, como la posibilidad de que sean condenados; la dureza de las penas que se les impongan contra lo que podrían ganar en un trabajo legal. Si el cálculo es favorable, cometerán el delito…”.
No es de extrañar –me comentaba un colega uruguayo– que al analizar datos en zonas con alta incidencia de delincuencia se acredite el problema a bajas penas y castigos, baja tasa de policías por habitantes, baja calidad educativa y deterioro en los valores sociales. Dentro de aquellas recomendaciones expuestas ante aquel estudio, resaltamos el rol de las políticas públicas. Consideramos que la medicina preventiva es más efectiva que el asumir el costo por la enfermedad, en este caso específicamente.
No crea usted, amigo lector, que la solución sea las penas y el castigo, el mismo Becker considera a corto plazo, que los delincuentes deben enfrentar una mayor probabilidad y castigo si … y en el largo plazo se deben aumentar las ofertas de empleo, de educación y poder adquisitivo de las personas.
