Según los datos, de la huella ecológica (WWF, 2016), durante las últimas décadas, las escasas reducciones notorias de la huella a nivel mundial, no fueron resultados de las políticas diseñadas para restringir el impacto humano en la naturaleza, sino de repercusiones momentáneas de grandes crisis económicas, como la del petróleo de 1973, la profunda recesión que padecieron los Estados Unidos y países miembros de la OCDE entre 1980-1982 y la recesión económica de 2008-2009.
En Panamá, se reflejó una reducción de la huella ecológica en los años 1974-1975, en 1980-1982 y en 2008-2009, debido al impacto nacional de la situación mundial. En crisis internas del país y crecimientos económicos bajos, se refleja en el año 1988, un crecimiento negativo de -13.3% y la huella ecológica descendió a 2.05 hectáreas globales por persona (hgp). Entre los componentes de la huella ecológica con mayor afectación, son las emisiones de carbono; a mayor crecimiento, mayor es la emisión de carbono, y a menor crecimiento económico, menor es la emisión de carbono.
Contrario sucede en crecimientos económicos altos, como en el año 2011, con 11.3% (uno de los más altos de la historia) la huella ecológica ascendió a 3.11, la más alta a la fecha. De los componentes de la huella ecológica (huella/tierra de cultivo, huella/tierra de pastoreo, huella/tierra forestal, huella/emisiones de carbono, huella/área de pesca, tierra de construcción), la emisión de carbono ascendió significativamente en el 2011, ocupando el nivel más alto en la historia del país.
Un Informe de MiAmbiente, (2018), establece que el aporte de las emisiones nacionales de gases de efecto invernadero, por uso de combustibles del sector energía en el año 2013, son: generación eléctrica 25.3%, industrias manufactureras y de la construcción 27.6%, transporte 40.8%, otros sectores 6.3%.
El informe citado, señala que para el año 2017, las emisiones nacionales por generación de electricidad, en porcentajes por fuente energética, son los siguientes: 28.2% son no renovales por combustibles fósiles, energías renovables: 71.8%.
El carbono es el componente dominante de la huella ecológica mundial (aproximadamente el 60% en 2012). La causa principal es el consumo de combustibles fósiles: carbón, petróleo y gas natural.
En nuestro país, las emisiones de carbono son responsables del 38% de la huella ecológica (2016), también hemos sobrepasado la biocapacidad de Panamá en las tierras de ganadería y de cultivos, ello significa que la huella ecológica de la ganadería y agricultura es muy alta e insostenible. La expansión de la frontera agropecuaria, es una de las causas fundamentales.
El patrón de comportamiento de la huella ecológica en Panamá, muestra un crecimiento medianamente acelerado lo cual es preocupante, mientras que la biocapacidad, tiende a un decrecimiento exponencial, lo que significa que la capacidad regenerativa de los recursos naturales, están siendo comprometidos a tal grado, que estos pueden ser insuficientes para cumplir la demanda de la población.
Los datos indican que estamos degradando nuestros recursos naturales y que las crisis mundiales y nacionales, no detienen la afectación de nuestra capacidad biológica.
Las crisis mundiales/nacionales, y crecimientos económicos altos/bajos, sí han afectado a la huella ecológica, la cual es un indicador del impacto ambiental generado por la demanda que se hace de los recursos existentes en los ecosistemas. La biocapacidad es la capacidad que tiene un planeta, un país o región de abastecer recursos naturales útiles y la capacidad para absorber los desechos generados por los humanos.
El Plan de Acción de Gobierno del presidente Laurentino Cortizo Cohen, está enfocado a incidir en las raíces de los problemas socioambientales y del desarrollo insostenible. Contiene 15 acciones ambientales y un eje transversal ambiental en todos los sectores, y está alineado con el Plan Estratégico Nacional con Visión de Estado “Panamá 20-30” para el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).
El Plan está fundamentado con la estrategia “Unidos lo Haremos”: ciudadanos, empresarios, gobiernos locales, iglesia, ONGs, gobierno nacional, academia, organizaciones de trabajadores y gremiales, organismos internacionales, entre otros. Desde el 1 de julio de 2019, el Ministerio de Ambiente abrió sus puertas a todos los sectores para trabajar en equipo y en solo seis meses, se han obtenido excelentes resultados para la gestión ambiental del país, entre ellos, el control en un gran porcentaje de la tala rasa ilegal de bosques.
La pandemia de COVID-19, está afectando gravemente la salud y la vida de los habitantes del planeta, con repercusiones directas a la economía y a nivel social. Esta realidad mundial, nos obliga a establecer prioridades en el plan de acción del gobierno, potenciando el trabajo en equipo y que todos juntos incidamos en las acciones que definamos para los pilares ambiental, económico y social, en la etapa de reactivación paulatina post Covid-19.
En este aniversario, de los 50 años del Día Mundial de la Tierra, es evidente el compromiso que debemos asumir con el planeta y el país, nuestra casa común.
El autor es ministro de Ambiente