Hemos cumplido dos años de epidemia de Covid-19 en Panamá y eso ha significado el registro de más de tres cuartos de millón de personas infectadas, más de 8 mil 100 muertes y 4 olas claramente definidas. Desde el 19 de marzo 2020 no hemos tenido menos de 10 pacientes en UCI y desde ese día no ha habido un día con menos de 60 casos nuevos por día, es decir, lo alcanzado a 10 días de iniciada la epidemia no se ha logrado bajar.
Además de los daños directos e indirectos en la salud de la población, la pandemia nos deja pérdidas en la economía y daños irreversibles en la educación. Por supuesto que hay beneficiados como las empresas productoras de insumos médicos necesarios para hacer frente a la pandemia, empresas productoras de medicamentos recomendados y no recomendados, empresas productoras de alcohol, mascarillas, vacunas y otros productos usados por la población; además posiblemente se benefició gente con negociados y sin escrúpulos en perjuicio del dinero del Estado.
Las cuarentenas, nos enseñaron mucho. Fueron necesarias y no tengo la mejor duda de su impacto positivo en evitar contactos e infección en momentos que desconocíamos de la enfermedad y no teníamos vacunas ni drogas para uso de enfermos y en especial graves. En fin, aprendimos que tipo de cuarentena hacer, cual no hacer y creo debemos saber cuando no hacerlas.
Con relación a las mascarillas, iniciamos la epidemia con incertidumbre y falta de evidencia, pero con el tiempo y los estudios aprendimos que es una de las herramientas no medicamentosa de mayor utilidad en evitar el contagio.
Las vacunas son la principal estrategia para evitar infectarse (primer escudo de protección) y si te infectas evitan enfermarte grave y la muerte (segundo escudo de protección), la evidencia del beneficio y seguridad es contundente.
Por ahora y en forma muy clara se dan dos olas de contagios (aumentos de casos continuos por día) por año en nuestro país. La primera en junio/julio y la segunda en diciembre/enero, la segunda es de mayor impacto. Durante el primer año se dieron las dos olas sin la existencia de las vacunas y durante el segundo año se presentaron ya con población vacunada. Hay varios estudios que muestran la posibilidad de reinfección con o sin vacunas luego de 4-6 meses; en mi opinión esto explica, en parte, las olas en Panamá donde 4.4 millones de personas viven en un área de superficie pequeña. Debemos entonces pensar en estrategias que eviten en lo mayor posible el gran contagio en esas dos épocas del año.
No sabemos si las clases presenciales afectan los casos en cada ola, pienso que sí. Ambas olas en junio/julio ha sido sin presencia de estudiantes en escuelas, es posible se de un mayor número de casos al ser presencial, es necesario esperar.
Nuestra nueva normalidad debe ser: no más cuarentenas masivas, no más restricciones a actividades masivas, no más cuarentenas por contacto estrecho, no más cierres de escuelas y universidades, seguir vacunando, tener todos los medicamentos probados efectivos en casos leves de uso ambulatorio y en los de uso hospitalario en casos moderados y severos. Usar mascarillas (obligatorio) en épocas de las olas y el resto del año a criterio de la gente. JAMÁS regresaremos a la normalidad existente antes del 2020, pues tenemos una nueva enfermedad que genera incapacidad, hospitalización, muertes y secuelas.
Por ahora, si se sigue mostrando la necesidad de vacunas, se debe procurar aplicarse justo 3-6 semanas antes de esas olas, en especial la población de riesgo. Considerar el uso de mascarillas en actividades masivas 3-6 semanas antes de las olas.
La nueva ruta: vacunas anti covid, mascarillas en algunas épocas del año, a cuidarse con las dos olas de contagios masivos por año, no más cuarentenas y aprender a vivir con la nueva enfermedad conocida como Covid-19.
El autor es médico e investigador clínico

