Ríos de tinta se han escrito sobre la dimensión biológica y médica de la pandemia, pero poco sobre su aspecto psicológico. Este campo lo podemos dividir en dos instancias, el internacional y en lo interno de cada país. Según Damien Sprey en su artículo La Guerra Informativa en el Teatro de Covid-19, China ha utilizado tres estrategias que van dirigidas a la población: la opinión pública, la legal y la guerra psicológica. Tomando como modelo la intervencion rusa en las elecciones de Estados Unidos del 2016, para presumiblemente favorecer a Trump, el país asiático ha emprendido una guerra de desinformación en lo referente a la culpabilidad de la Covid-19. Sus motivos son, según el articulista, alejar la atencion sobre el PCC(Partido Comunista Chino) en cuanto a su manejo de la pandemia, y tratar de disminuir la influencia de Estados Unidos en el plano internacional mediante la supuesta donación de hospitales modulares y hasta de mascarillas. Todo esto ha sido favorecido por una “larga comunidad conectada online que ayuda a distribuir la desinformación lejos y rápido”, el que la poblacion desconfíe de las autoridades, sobre todo políticas, y el hecho de que la desinformación se desplaza mucho mejor si esta es emotiva. A todo esto no ha ayudado que los gigantes tecnológicos como Facebook, Google, etc., se nieguen a censurar la información, muchas veces falsa y nociva.
En cuanto al escenario interno de cada país, Lucy Warner escribe: “estamos viendo el comienzo del deterioro de la salud mental entre los individuos de la primera línea de combate”, o sea, los trabajadores en salud pública. Muchos ya están sufriendo de estréspostraumático. Segun Ankur Khajuria, quien notó que, “incluso antes de la pandemia, el 50% de los doctores y el 40% de las enfermeras, estaban sufriendo de enfermedades producidas por el estrés”. Además según Sean O’Hara de la Organización Mundial de la Salud, la población ahora sufre de “elevadas tasas de estrés, por los niveles de soledad, depresión, el aumento en el uso de alcohol y drogas, e intentos suicidas”. Por otra parte, según Grenfell Towers, no es solo ahora, sino también después, que las consecuencias a largo plazo de la pandemia, también van a dejar secuelas sin precedentes. Los trabajadores de salud, así como los pacientes, van a sufrir, aparte del trastorno del estrés postraumático, una secuela de “recuerdos”, pesadillas, sentimientos de culpa, etc. Para combatir todo esto, ya desde el 21 de abril , 42 investigadores de alrededor del mundo han iniciado una colaboración investigativa sobre como encarar la prevención del suicidio.
En Panamá, ¿qué podemos hacer para combatir ,y si no ganar, por lo menos contener las estelas psicológicas nocivas de esta pandemia? Según Prepsa Saini, en países como India, se utilizan los medios digitales y escritos para hacerle frente a la desinformación que ataca a una población sumida en el miedo y la incertidumbre. Se prioriza, sobre todo, el cuidado a las mujeres y a los niños. Se crea una unidad especializada, en revisar profesionalmente las últimas noticias sobre la pandemia, y se amplia, lo que creo que ya se esta haciendo, un centro de llamadas que reciba las inquietudes, ideas suicidas y ansiedades, de una población cada vez más mortificada.
En última instancia, y como lo afirma Rocky Abramson, “la psicología determinará que pensamos, sentimos , como reaccionamos y hacemos frente común a la pandemia”. En toda guerra, el componente psicológico es tan importante, sino más, que el material.
El autor es empresario