ECONOMÍA

Seamos creativos: Erick Levy

Los panameños tenemos el gran mérito de que, a pesar de que el país no tiene grandes recursos naturales, abultada población que represente un gran mercado ni industrias tecnológicas de avanzada, vivimos quizás en el mejor país de América Latina. No solo en lo referente a la economía, sino en cuanto acceso a la salud y a la educación, en un ambiente seguro.

Esto es así porque durante décadas tuvimos la capacidad de aprobar leyes e incentivos que promovieron la apertura de actividades económicas, industrias e instituciones de avanzada, que nos convirtieron en un país de servicios, en el que el Gobierno, los inversionistas y colaboradores ponen su mayor esfuerzo, lo que se traduce en prosperidad económica, desarrollo y pleno empleo.

Fue así como, en agosto de 1914, a consecuencia de un tratado firmado 10 años antes, se abre el Canal de Panamá, generando miles de puestos de trabajos e ingresos directos e indirectos al país.

En 1925, se dan las condiciones para el abanderamiento de naves en Panamá, actividad que le genera millones en ingresos al fisco panameño.

En 1927, se aprueba la Ley 32, para que nacionales y extranjeros puedan constituir sociedades anónimas con excelentes condiciones tributarias y logísticas, lo que representa solo en concepto de taza única, ingresos multimillonarios al Registro Público.

En 1948, luego de la Segunda Guerra Mundial, se abre la Zona Libre de Colón, como una enorme fuente de ingresos en esa provincia, y que nos consagra como punto logístico en el continente.

En 1970, se sientan las bases para la creación del centro bancario, que entre sus aportes permite que casi todos los panameños aspiremos a tener casa propia, y que genera decenas de miles de empleos. Hoy en el país hay 68 bancos.

En 1987, se aprobó la Ley 9 que otorga beneficios a los jubilados y pensionados extranjeros que se instalen en Panamá, medida que ha dado frutos y representa ingresos importantes a la economía.

En 1998, se dan en concesión administrativa los casinos y salas de máquinas, medida que promovió la instalación de importantes cadenas hoteleras, que nos posicionan como el destino turístico favorito en Centroamérica.

Obviamente, se han tomado otras medidas, pero estas parecieran ser las más exitosas y difundidas. Reconozco que el presidente Juan C. Varela recibió un gobierno en muy mala situación económica, debido a la irresponsabilidad de su antecesor. La enorme deuda externa, la inflada planilla estatal y una serie de compromisos internacionales, que no tienen explicación, son algunos de los problemas heredados que deberá resolver. Urge recaudar recursos adicionales, y todos debemos aportar nuestro sacrificio. Pero ese sacrificio debe ir acompañado de la contención del gasto público, disciplina fiscal y de la vocación de crear nuevas fuentes de ingresos, promoviendo actividades innovadoras que generen empleos e ingresos directos e indirectos, que le permitan a Varela cumplir con su promesa de 100% agua potable y cero letrinas en nuestro país.


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