China y Estados Unidos deberían iniciar este 2009 celebrando tres décadas de un arduo trabajo en la construcción de una de las relaciones diplomáticas más cruciales del mundo. En vez de eso, la súper potencia y el poder emergente están luchando para escapar de una crisis económica que podría marcar la mayor tensión en la red de lazos que ambos crearon.
A partir de una histórica visita del ex presidente Richard Nixon en 1972, EU cambió el reconocimiento diplomático de la democrática Taiwan a la China comunista el 1 de enero de 1979, reconociendo “una sola China” y poniendo fin al aislamiento económico y diplomático de Beijing. Eso aceleró las reformas que transformarían a China de un remanso de la Guerra Fría a la cuarta economía del mundo a una velocidad increíble. “Este es un asunto muy difícil de manejar a causa de los precedentes históricos y de las reacciones que provocan en los otros países”, dijo Susan Shirk, profesora de la Universidad de California, San Diego y ex diplomática estadounidense. “Históricamente, los poderes crecientes casi siempre significan guerra”, afirmó. En la búsqueda de una relación que sea la piedra angular de la paz, China y EU han superado el bombardeo de una embajada, un avión de espionaje estrellado, una ofensiva militar contra protestas a favor de la democracia, y más recientemente, tensiones comerciales y sobre el valor de la moneda china.
Pero el presidente electo Barack Obama ha prometido presionar más a China por el tema de los incentivos a sus exportadores y por la manipulación de su moneda, al tiempo que censuró a Beijing por los abusos a los derechos humanos y su fracaso en mejorar los estándares de seguridad laborales, medio ambientales y de producción.
Los analistas dicen que una postura norteamericana más agresiva, particularmente en el comercio, podría poner en riesgo las delicadas relaciones entre ambos países. En China, la lucha contra el desempleo en medio de la crisis financiera global y las medidas para ayudar a los productos chinos a competir en el extranjero, como subsidios y devoluciones fiscales, tienen un atractivo creciente.
En EU, las llamadas al proteccionismo crecen mientras los precios del sector inmobiliario y los ahorros de las pensiones colapsan, pero oficialmente Washington confía que los intereses mutuos evitarán una escalada de las tensiones, dijo el embajador norteamericano en China, Clark Randt.
