“Ser joven y no ser revolucionario es una contradicción casi biológica”. Salvador Allende no se equivocaba. En cada gran acontecimiento de nuestro país, la participación de la juventud ha sido crucial.
El 12 de agosto celebramos el Día Internacional de la Juventud. El rol prioritario que jugamos será de mayor impacto cuando, como nación, comprendamos que es esencial nuestro empoderamiento, participación y responsabilización en la construcción de los grandes cambios sociales en Panamá.
Una de las fechas más memorables es el 9 de enero de 1964 cuando, gracias a la valentía de los estudiantes del Instituto Nacional, pudimos iniciar el trayecto que nos llevaría a recuperar nuestra soberanía. ¿Qué suceso podría unir a la juventud en 2021?
Por la magnitud de lo que conlleva, es un imperativo para nuestra generación unirse para exigir calidad y equidad en la educación; provocar una Revolución Educativa, en el entendido que no hay mejor regalo para las próximas generaciones que construir un sistema educativo pertinente, inclusivo y de calidad.
Para sustraer a Panamá del poco codiciado ranking entre los #10 países más desiguales del mundo y ubicarlo entre los países más competitivos, es crucial la construcción y consolidación de un sistema educativo de calidad, accesible a todos los niños, niñas y jóvenes del país, independientemente de su entorno, cultura y realidad socioeconómica.
Anhelo que mi generación demuestre con hechos su disposición de actuar, construir y generar soluciones a los grandes retos que nos agobian. Debemos acompañar a los estudiantes que se encuentran en las escuelas en la primera tarea que se ha perdido en muchos centros: la creación y el empoderamiento de las asociaciones y las federaciones estudiantiles a fin de asegurar su activa participación. Para todos los centros educativos del país, debemos propiciar la creación de sus asociaciones estudiantiles. Es inspirador el ejemplo del maestro Blas Bloise Calderón, orgullosamente mi abuelo, gran dirigente de la Federación de Estudiantes de Panamá (FEP) y de la Unión de Estudiantes Universitarios de Panamá, ambas propulsoras de importantes transformaciones en nuestro país en las décadas de los 60 y 70.
Empoderando a nuestros estudiantes y dándole los espacios para una efectiva incidencia, seguro que lograremos transformar el sistema desde las prácticas en cada escuela hasta una verdadera reforma educativa que iniciaría desde las bases.
Jóvenes Unidos por la Educación, organización elogiada por su trabajo permanente de incidencia en nuestro país a través de los jóvenes, es un vivo ejemplo que, unidos y organizados, podremos contribuir a transformar nuestro país. En la pandemia, con distanciamiento social, logramos impactar con 24 proyectos a nivel nacional. No somos una generación de cristal: somos resilientes y capaces de transformar este país, que está en cuidados intensivos y que requiere de cada uno de nosotros.
Una prometedora iniciativa para la juventud panameña es la reciente instalación del Consejo Nacional de Políticas Públicas de Juventud. Aspiro, desde la oportunidad de participar como uno de sus miembros, al igual que mi colegas, contribuir a generar las próximas políticas públicas para nuestra generación, con visión de Estado.
El Consejo, creado por el Decreto Ejecutivo No. 7 de 1999, integrado por 26 miembros, representantes de entidades gubernamentales, del sector privado y de la sociedad civil, tiene una inmensa responsabilidad de intentar saldar la deuda social con la juventud panameña en un país en el que 1 de cada 3 niños, niñas y Jóvenes es pobre multidimensional.
Uno de cada 4 panameños tiene menos de 29 años. Poder atender sus demandas y expectativas y ofrecerles espacios de reflexión, acción y autorrealización es esencial a fin de prepararlos para sus responsabilidades venideras.
Es inaceptable que el 12 de agosto sea un mero día de celebración. Exijamos mayores espacios de convergencia. Busquemos ser parte de los procesos de toma de decisiones; superemos las etiquetas y agradezcamos a quienes tienden puentes para ser voz de aquellos que el sistema calla a perpetuidad.
Jóvenes, reconozcamos el poder que tiene la Educación, unámonos y lideremos las transformaciones sociales, desde la escuela, la sociedad civil, la empresa privada o el gobierno; atrevámonos a hacerlas, Seamos la generación del cambio.
El autor es miembro de Jóvenes Unidos por la Educación
