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Efectividad del gobierno

Cuando no se da pie con bola… ¿será producto de un karma o estupidez?

No dar pie con bola se define como no acertar o equivocarse continuamente; hacer las cosas mal en general; no saber qué hacer; estar desorientado, atolondrarse. Y, al parecer, ese es el problema más grave que afronta el actual gobierno. Un enorme sector de la ciudadanía, en número muy superior a aquel que consignó su voto por Nito Cortizo, ya es de la opinión que el “buen gobierno” no ha dado “pie con bola” en muchos aspectos, y que, aunque pida tres años más de gracia, no podrá meter un gol, ya que se ha transformado en una kakistocracia: un gobierno peor que el anterior.

El fracaso es evidente y rotundo. En la policía, hay más caciques que indios, por eso las calles son ahora de la delincuencia; los recintos penales son solo resorts o lugares de veraneo de los más violentos, que entran y salen cuando les da la gana. Son catedrales, tipo Pablo Escobar. En materia de seguridad, anuncian medidas aisladas que las llaman planes, pero no se ven resultados por ningún lado.

Si solo fuese por el Gobierno, nunca se informaría nada, porque eso trae psicosis en una sociedad que ya está al borde del paroxismo. El “buen gobierno” parece no percatarse que seguridad, salud, educación, servicios públicos son el eterno clamor de todos, y tampoco da pie con bola con las medidas para reactivar la economía.

No solo a panameñistas, Cambio Democrático ni a los sempiternos comodines de cada proceso electoral se les imputa alguna responsabilidad por el desastre de los últimos años; también el PRD tiene mucha y una preponderante presencia en todo lo malo. Aun cuando el PRD dice que no estuvo en el baile, estos últimos periodos constitucionales se le vio danzando por todos lados, con su armónica y la gananciosa colaboración, lo que les permitió mantenerse a flote para no fenecer por completo.

Para las grandes mayorías y los miembros de su propio partido, el presidente “no se deja ayudar”.., tampoco toma una decisión ni buena o siquiera regular. La corrupción, el nepotismo, el clientelismo siguen rampantes. No se ha incrementado el populismo porque no hay plata para repartir como antes. Los anuncios del gobierno, encerrado en sus propias contradicciones, no aciertan una política social ni económica que lo saque del atolladero en que se encuentra. Hay inflación con estancamiento y los intereses de la deuda no paran de crecer.

La gravedad del atolladero en el que se encuentra el país ya tuvo que reconocerlo el presidente. Pero se le olvidó que las cúpulas de su propio partido, son tan responsables como los anteriores, cuando, a cambio de cargos, contratos y dinero a manos llenas, consintieron y apoyaron todo lo malo que se hizo en el pasado.

Gracias al populismo, el clientelismo, el nepotismo y otras formas corruptas, a la población se le acostumbró a votar por candidatos que solo piensan en hacer negocios. Esto es grave que ocurra, pero más grave aún que se lo considere como algo natural. La máxima es que cuando entran limpios, salen millonarios y si entran millonarios salen billonarios. No importa que roben, pero que hagan, y cuando no alcanza para hacer, pueden robar lo que les venga en gana. Eso ya es parte de nuestra cultura. Por eso se justifica que hoy se está ventilando en la justicia que, por demás esta podrida, los desastres de gobiernos anteriores, de lo cual muchos panameños ya teníamos noticias. Eso es triste y doloroso.

Grupos económicos, medios de comunicación, palangristas y alabarderos vinculados al presidente y su partido, e incluso aquellos los que se suponen están en oposición, siguen celebrando contratos sin concurso ni licitación. Este modo de actuar, que supone confundir los intereses del gobierno con los de sus amigos y favorecedores parece que produce contagio, alcanzando a servidores de gobiernos que ideológicamente parecen distantes. Sin embargo, esta modalidad de ejercer el gobierno, en beneficio propio, parece emparentarlos. Y por eso somos el “país de los primos” como dijo una vez, Omar Torrijos Herrera.

¿Podría ser karma o estupidez? Ya es imposible saberlo. Preferiríamos que fuera el karma, porque la mayor amenaza existencial es la estupidez humana. Subestimamos el número de individuos estúpidos en circulación. ¿Cuántos estúpidos hay entre nosotros? Es imposible saberlo. Una persona estúpida es aquella que causa problemas a otros sin ningún beneficio para sí mismo. Y de esos abundan por doquier. Son los que eligen al presidente y a los diputados.

El autor es abogado


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