Las conversaciones de paz para Medio Oriente se tambalean sin perspectivas de éxito desde hace una década. Ahora el cuarteto, formado por Estados Unidos, la Unión Europea, Rusia y Naciones Unidas ha apretado las tuercas: las negociaciones para conseguir un Estado palestino democrático, independiente y viable deben cerrarse en dos años. Hasta entonces, Israel debe comprometerse a congelar sus asentamientos, algo que parece muy complicado con una coalición de partidos de derecha y proclives a los asentamientos que gobierna en la actualidad.
La diplomacia secreta sobre Medio Oriente tejida durante meses por Moscú ha tenido sus frutos, según el Kremlin. Rusia considera desde hace tiempo que, sobre todo Estados Unidos, presiona poco al gobierno de Tel Aviv.
En la declaración aprobada el viernes por el cuarteto quedan, sin embargo, reflejados los intereses rusos en la región, asegura el politólogo Dmitri Trenin: “Moscú quiere sobre todo ser considerada como una gran potencia en Medio Oriente, aunque está por ver si eso ayuda al proceso de paz en la región”.
La “dura declaración” del cuarteto no es únicamente fruto de la iniciativa de Rusia, afirma, por su parte, el politólogo Fiodor Lukianov.
Los europeos todavía no han olvidado que los implicados en el asesinato de un líder de Hamas, del que se acusa a los servicios secretos israelíes, viajaron a los Emiratos Árabes Unidos con pasaportes de países de la UE. Y Estados Unidos ha recibido con disgusto los planes de Tel Aviv para construir otras mil 600 nuevas casas en las colonias israelíes de Jerusalén Oriental.
La declaración del cuarteto es una mala noticia para el Gobierno israelí. En la actual situación parece poco probable que la coalición liderada por el primer ministro Benjamin Netanyahu convierta en objetivos propios la congelación de los asentamientos, así como el plazo de dos años para las conversaciones de paz.
No se puede lograr la paz de forma artificial y con un plan poco realista, ha asegurado el ministro de Exteriores israelí, Avigdor Lieberman. El político ultraderechista considera que las negociaciones durarán al menos 16 años más.
Tampoco el ministro del Interior, Eli Jishai, cuyo departamento es responsable de la disputa sobre los asentamientos, aprobará que se congelen las construcciones.