Algunos amigos periodistas y padres de familia me han estado llamando para pedirme asesoría de qué libros pueden leer con sus hijos en estos tiempos de cuarentena. Yo podría citar muchos libros y autores, pero la dificultad que tendrían sería en salir a buscar esos libros porque las bibliotecas y librerías están cerradas, al menos que ya contaran con ese acervo cultural en su casa. Así que me parece muy egoísta y presumido ponerme a citar libros que no van a poder leer sus hijos en estos momentos de encierro.
Por eso quisiera dedicar este espacio para dar algunas sugerencias a la familia para que, de una forma creativa, puedan construir historias con sus hijos. Tal vez este tiempo de crisis de salud nos está enseñando que no solo debemos ser más cuidadosos y solidarios con nuestra comunidad; también nos está enseñando la necesidad de socializar las palabras. Los dispositivos electrónicos nos ayudan a estar conectados con la información, a pasar un rato agradable viendo una buena película en familia, pero poder contar historias y jugar con ellos frente a afrente es algo que empezamos a valorar. Empecemos.
1. El dado de los cuentos. Haz un dado. Lo puedes hacer de cartón. No importa el tamaño. Inventa 6 comienzos de historias que puedes cambiar según el tema. Del uno al seis, numera cada consigna. Lanza el dado. Por ejemplo: “Esta mañana encontré un esqueleto en el baño…”. Las historias de miedo les encanta a los chicos. Pero pueden ser sobre el mar, aventuras, la selva, etc. Lanza el dado y al jugador que le toque un comienzo deberá contar un cuento.
2. Producir un relato escrito a partir de una imagen. Solo busca una revista que tenga imágenes sugerentes y recorta. Mientras más imágenes, mejor. Luego pídele a los niños que traten de contar una historia con las imágenes recortadas. Quizás salga una historia medio loca, pero eso es lo divertido.
3. Hipótesis fantásticas. Este juego de creatividad fue inventado por Gianni Rodari. Consiste en pensar qué pasaría si... Por ejemplo: “qué pasaría si un día despierto y estoy convertido en un insecto”. Podemos crear historias fantásticas como la de Frank Kafka.
4. Frasco de palabras. En un frasco echamos muchas palabras. Trata de que sean sustantivos, no preposiciones ni artículos. Se trata de meter la mano y sacar una palabra. Con la palabra que te toque contarás un historia. Hay que improvisar y tener mucha imaginación. Al final puede resultar una historia colectiva.
5. Palabras que esconden palabras. Escribe un conjunto de palabras. Mientras más largas, mejor. Échalas en un frasco. El niño deberá sacar una palabra e indagar si esa palabra oculta otra. Por ejemplo: Camaleón (Cama, ama, leo, león). Y así con muchas palabras. Hay palabras que esconden frutas, nombres, animales. Puedes servirte de eso.
6. Sigamos el cuento. Si la familia es grande, mejor. Ponlos en círculo en la sala o terraza. Haz que circule algo que puede ser una pelota. Toca algo que imite un tambor mientras se pasan la pelota. Cuando pares de tocar, al que le tocó la pelota, debe comenzar una historia. Se vuelve a jugar y cada vez que le toca a alguien debe seguir la historia. Trata de que el cuento tenga un sentido y no se pierda el hilo. No demores mucho para ponerle fin.
7. Historias para recordar: Haz una lista de palabras que evoquen algo divertido y feliz que hicieron en familia hace algún tiempo. La palabra es la consigna provocadora de recuerdos. Recordamos cosas divertidas, extrañas, increíbles o simplemente algo feliz. Cada miembro de la familia puede hacer un listado de 5 palabras. Las palabras se ponen en un frasco. Y todos escogen una. Si te tocó tu palabra, puedes cambiar.
8. Para los niños pequeños que aún no saben leer, también hay. “Había una vez un niño que se llamaba … [pones el nombre de tu bebé]”. “Esta era una mesa que se enojaba cuando la ensuciaba...[nombre]”. “Esta era una cama que se enfadaba cuando [nombre] no quería dormir...”. “Este era un inodoro que se ponía triste porque [nombre] no lo usaba...”. “Esta es la historia de la nalguita de [nombre] que quería hacer popo, y buscaba dónde...” Recuerda que puedes usar los cuentos para enseñar algunos hábitos a tus hijos.
El autor es escritor y encargado de la Oficina de Promoción de la Lectura del MiCultura
