Transcurrido más de medio año del buen gobierno, continúa la incertidumbre en la población en todos los ámbitos, seguridad, economía, política, inversión, trabajo, educación, entre otros muchos temas que siguen sin ser resueltos todavía.
No está demás recordar los recientes escándalos de seguridad que obligaron a la renuncia y destitución de dos ministros y a la dimisión de una tercera solo unas semanas después de su nombramiento.
El aumento del desempleo, las contrataciones directas, nombramientos de puestos políticos con salarios exorbitantes, el aumento inescrupuloso al administrador del Canal, a la dieta de la junta directiva, los escándalos de corrupción y la incursión, nuevamente, del país en la lista negra de la Unión Europea son muestras de que este gobierno no ha definido su norte, navegan como un barco sin timón, sin rumbo fijo; parece que no saben lo que quieren o, al menos, no saben cómo lograrlo.
En el tema educativo, no se sabe qué va a suceder con los programas Panamá Bilingüe y Aprende al Máximo. Al igual que los gobiernos anteriores, traen libros que cambiarán cada cinco años.
Los educadores, por su parte, se pintan de guerra tras dos anuncios consecutivos del gobierno, el primero tiene que ver con el cambio de la fecha probable del pago de la primera partida del décimo tercer mes, cuya fecha en calendario estaba propuesta para el jueves 20 de febrero.
La segunda situación está relacionada con el último aumento de 313.20 dólares mensuales, cuya fecha fue acordada con la ministra de Educación y los 17 gremios docentes para la segunda quincena de abril y retroactiva a partir del mes de enero de 2020.
El 10 de diciembre de 2019, en reunión con la jefa de la cartera de Educación, Maruja Gorday de Villalobos, se llegó a estos acuerdos. Adicionalmente, la Directora Nacional de Recursos Humanos, Euridice de Pineda, declaró ese mismo día en un medio televisivo los acuerdos que habían pactado.
El sector gremial docente recibe como un balde de agua fría la noticia de que el gobierno no honrará el tema del retroactivo de los meses de enero y febrero, solamente a partir de marzo de 2020, incumpliendo de esta manera los acuerdos pactados.
Lo que causa realmente indignación es que el dinero para el aumento de los docentes ya estaba contemplado en el presupuesto, adicionalmente, el gran show del presidente Cortizo fue salir a buscar un préstamo de 2,000 millones de dólares para el pago del aumento a los docentes y el pago a proveedores.
Poco a poco se va evidenciando la mala organización y planificación en todas las esferas gubernamentales, y esto vaticina el inicio de un año escolar de enfrentamientos que, al final, va a perjudicar la mala imagen que tiene el Ministerio de Educación.
El autor es profesor y activista social
