La libélula vaga de una vaga alusión me elude. Empuño ratón con diestra y con siniestra, remoto; patrullo pantallas, merodeo medios. Acecha el cierre.
En la tele pasan un chick flick (chick, “pollita” + flick, “película” del flicker o parpadeo de los viejos proyectores) con los actores Hugh Jackman y Ashley Judd, donde el personaje de Judd, con “corazón partí’o” crea “la teoría de la vaca nueva”.
Palabras más, palabras menos: los hombres son como bovinos. Se cansan de la vaca vieja, se montan una nueva. “Sounds familiar”, pienso (a veces hasta sueño en inglés).
Sigo troleando la web. Bingo. Nytimes.com. Arrestan a Dominique Strauss-Kahn, director del Fondo Monetario Internacional. Una mucama del Sofitel New York en que pernoctaba lo acusa de violación.
El francés tiene reconocida trayectoria de montavacas. Así que la ley y el orden (no el show de Mariska Hargitay) detiene el vuelo del voyageur qui manque honneur, le pone mancuernas cual voleur (“viajero sin honor”, “ladrón”) y lo mete en Ryker’s (la chirola favorita de Law & Order). Le cuesta el puesto al francesito. Ou la lá.
Pasa un rato. En la tele, Terminator 3. En la web, María Shriver Kennedy se larga a un hotel.
El Gobernator californiano, su marido, también es “Esperminator diseminator”. Hace 12 años preñó a la empleada de la casa y el chiquillo nació la misma semana que María alumbró. Video de AP: la casa de Familiator 2. Twitter: Patrick, tercer hijo del Gobernator, se quita el Schwarzenegger a favor de Shriver. Ya lo hizo la primogénita, Katherine.
“Guguleo”, o sea que busco en Google. (Un collar absolutely divine en Net-A-Porter… snif, snif. No viene al caso, “me ‘taba cogiendo un break”).
Sigo. Tecleo “IMF Chief”. Resultado: www.nypost.com. La chica del hotel es una asilada africana de 32 añitos, que vive en un albergue para refugiados con sida. Me parte el alma. Siento una punzada en el pecho. Es un popcorn.
¿Me lo como o lo tiro? P’al tinaco (anglicismo, de Tin & Co., la compañía que fabricaba los botes de basura de “La Zona”). En secreto, deseo que los dos tipos se pudran. Cavilo. Estos tipos, ¿sabrán que el “Droit de Monsieur” ya no existe? El tal “derecho de señoría” concedía al señor feudal el primer revolcón nupcial de cualquier “vaca nueva” de su lote.
La tele: “Soy un modelo obsoleto”, le dice Terminator-Governator-Esperminator al otro actor.
Lo dudo. Esos tipos de Hollywood saben reciclarse mejor que los corruptos del patio. Así ha sido siempre.
Cruza por mi mente un chiste viejo. Un señor feudal cabalga. Descubre a una sierva dormida. Se desmonta y se la monta. Al término le dice: “Al que te dejo, que le pongan Pepe”. Ella responde: “A la que te dejo, que le pongan penicilina”.
