La publicación de documentos confidenciales obtenidos por la enigmática organización Wikileaks supone un desafío al poder y la influencia mundial de Estados Unidos (EU), que redobló los esfuerzos para limitar los daños causados por la filtración.
Los 250 mil informes diplomáticos estadounidenses no sólo exponen los secretos de EU, muchos ya conocidos. Sobre todo, evidencian la vulnerabilidad del país más poderoso, y comprometen su capacidad para relacionarse a futuro con socios y aliados.
“La revelación no es sólo un ataque a los intereses de EU, sino a la comunidad internacional”, dijo a la prensa la secretaria de Estado, Hillary Clinton, alarmada por los efectos que la filtración de Wikileaks pueda tener en la política exterior de Obama.
“Nuestra política exterior no se decide en estos mensajes, sino en Washington”, añadió Clinton. La secretaria de Estado cree que sin la posibilidad de mantener conversaciones sinceras y confidenciales el ejercicio de la diplomacia y de profesiones como el periodismo sería imposible. De acuerdo con esta visión, un presidente, político o diplomático extranjero se lo pensará dos veces antes de hablar sin tapujos ante un representante de EU, porque temerá que algún día salga a la luz pública. Por el igual motivo un diplomático se lo pensará dos veces antes de enviar a Washington información sobre el país donde está destacado.
Debilitado en el interior, donde las legislativas de noviembre han dado a los republicanos el control efectivo del Congreso, el presidente Obama lo está también en el exterior. Su política de mano tendida a antiguos rivales ha dado frutos escasos, y las sucesivas filtraciones de Wikileaks que no afectaron a su antecesor, George W. Bush, dejan malparado a EU. Los documentos reflejan conversaciones privadas con representantes de otros países y puntos de vista poco halagüeños sobre líderes como Berlusconi, Sarkozy, Merkel o Medevev. También revelan planes para que los diplomáticos estadounidenses espíen a responsables de la ONU y la petición, por parte de Arabia Saudí, de que EU bombardee Irán para frenar su programa nuclear.