PREOCUPACIÓN

La destrucción ambiental continúa

En 1800, cuando Alejandro von Humboldt visitó Suramérica, expresó su asombro por los cambios que se podían apreciar en la variedad de la vida vegetal a diferentes alturas. Llegó, entonces, a la conclusión de que esos cambios no estaban causados por la naturaleza, sino por el hombre: “Al talar los árboles que cubren las cimas y laderas de las montañas, el hombre en los distintos climas provoca al mismo tiempo dos calamidades para las generaciones futuras: la falta de combustible y la escasez de agua...”.

Cuando se destruyen los bosques, como se está haciendo en toda América, de manera acelerada e imprudente, se provoca que las fuentes de agua se sequen o se tornen menos abundantes. Los lechos de los ríos, secos durante parte del año, se convierten en torrentes cuando las lluvias caen sobre las montañas. El musgo desaparece junto con los matorrales de las laderas, las aguas de los ríos siguen libremente su curso sin impedimento alguno y, en vez de aumentar poco a poco, el nivel a través de filtraciones crea surcos y estrías en las montañas en las épocas de grandes aguaceros, arrastrando el suelo suelto y causan esas sorpresivas inundaciones que devastan comunidades y el país. La destrucción de los bosques, la falta de fuentes permanentes y la formación de torrentes de agua son tres fenómenos estrechamente ligados entre sí.

Los escritos de Humboldt fueron hechos hace 200 años, pero en Panamá la destrucción continúa todavía fuera de control. Humboldt fue el primero en reconocer la relación esencial que une los distintos aspectos físicos del planeta: las leyes climatológicas y la distribución de la vegetación sobre toda la Tierra, de acuerdo con el clima y la elevación. Pero, aparentemente, no hemos aprendido nada. Todos los días vemos cómo, más y más, árboles majestuosos han sido talados y hemos visto en los últimos años que los cielos claman por más y más nubes; más humedad que llevada y descargada en otros lugares causan inundaciones en donde antes no ocurrían.

La selva nublada cubría en otra época prácticamente toda la región tropical. Pero el hombre, comenzó la destrucción con la explotación agrícola y minera. La selva nublada tropical es el ecosistema más complejo en la Tierra, pero funciona igual como otros ecosistemas autoabastecedores –como una asociación de organismos de producción, consumo y descomposición–, todos ellos derivando su energía del Sol. Los productores son los árboles, los consumidores son los animales, la tercera clase consiste de bacterias, hongos e insectos.

El hecho más prominente de la selva nublada es su gran variedad de especies. No existe otra comunidad ecológica que tenga tantas clases de plantas y animales, pájaros e insectos. En Panamá se ha identificado un mayor número de distintos pájaros que los de toda Europa –se calcula en más de 500–.

La existencia de especies de otras formas de vida es, igualmente, abundante y muchos se encuentran de residencia permanente en los parques. Pero, mientras tanto, continúa la destrucción en el resto del país. La contaminación también continúa y el reciclaje, tan común en todos los otros países, aquí casi no existe. La gran tragedia es que nuestros hijos y nietos heredarán un planeta casi totalmente destruido por la avaricia de hombres y conglomerados económicos multinacionales.


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