9 de enero de 1964

Día de la independencia…

Panamá es una de las pocas naciones de “la bolita del mundo, amén”, que tiene tres fechas para conmemorar días de independencia, aunque no hubo cruentos enfrentamientos bélicos, con secuelas de muertos y heridos.

La primera de estas fechas es el 10 de noviembre de 1821, cuando una hermosa criolla, Rufina Alfaro, al percatarse que los iberos de una guarnición en la Villa de Los Santos estaban descuidados, pegó el grito al cielo y dio señales para que los “patriotas” tomaran la ciudad y rodearan al cuartel, sin resistencia de los soldados y sin derramamiento de sangre. Ese se conoce como el grito de la independencia.

No sabemos cómo 18 días después de tan heroico acto, los españoles decidieron otorgarle la independencia al istmo, sin disparar un mosquete o desenvainar una espada. A lo mejor se fueron para evitar un segundo grito. Sería el colmo para los conquistadores. Fragmentos de una historia que ha sido tan cuestionada, que ya podemos compararla con el cuento de hadas de La Cenicienta, que escribió en 1697 el francés Charles Perrault. Solo que no aparece por ningún lado un príncipe azul, amarillo, rojo o verde.

Si bien es cierto que la separación de España no registra ningún acto bélico ni heroico digno de mencionar, lo que si es cierto es que la unión voluntaria del istmo a la Gran Colombia fue un acto de conveniencia e interés de los istmeños, pero de mayor interés aun, fue la “independencia” de la República de Colombia, para un grupo de “patriotas” hoy calificados de “próceres”, cuyos descendientes son no solo los amos de la bahía, sino de todo el territorio nacional y el patrimonio público.

Se denomina independencia a la circunstancia mediante la cual una persona o conjunto de personas se mantiene libre de ataduras y obligaciones con respecto a otras. El objeto de un proceso independentista es lograr la soberanía, el poder político supremo que corresponde a un Estado independiente, sin interferencias externas.

Por más de un siglo hemos estado viviendo una distorsión de los verdaderos hechos de nuestra historia, una vulgar farsa que nos avergüenza, cada vez que un 3, 5,10 y 28 de noviembre vemos las comparsas y serviles de políticos, ufanarse ante los saludos de un grupo de danzantes con tambores, cornetas y disfraces de todo tipo, festinando heroicos e inexistentes acontecimientos.

Lamentablemente, Panamá jamás ha sido un Estado, país, territorio o nación independiente, titular de su soberanía. España primero, Colombia después, Estados Unidos y hoy los nuevos “alienígenas” de la corrupción la han ejercido a su anchas, quienes han explotado la bestialidad de la población, que subyugan con su corrupción, y quienes se les ha vendido a precios de liquidación, y cuando se ha corrompido a un pueblo por la servidumbre, ¿qué queda por hacer de él?

En 1996, se rodó en Estados Unidos, una película de ciencia ficción, intitulada Día de la independencia (Independence Day, en inglés) y que fue una de las películas más taquilleras de esa época. El argumento se refiere a una invasión alienígena al planeta. Al ser capturado uno de los invasores, el extraterrestre deja clara sus intenciones: erradicar a sus habitantes, consumir todos los recursos naturales y abandonarlos después.

Un argumento que nada tiene de fantástico ni de ficción, si equiparamos a esos “alienígenas” con los corruptores y los corruptos, nacionales y foráneos, que hoy encontramos en los tres órganos del Estado panameño, desde que nuestra nación dejó de denominarse el Departamento de Panamá.

Las tierras nacionales han sido acaparadas y sus habitantes legítimos desalojados, nuestros recursos naturales depredados y todas nuestras instituciones democráticas y de justicia han sido abandonadas. ¿Cuál es entonces la diferencia?

Y si los panameños tenemos en realidad tres fechas que conmemorar, estas son el 9 de enero de 1964, cuando decidimos ir a la lucha por nuestra independencia y soberanía; el 7 de septiembre de 1977, cuando se firmó la nueva acta de esa independencia, y el 31 diciembre de 1999, cuando se materializó el inicio del ejercicio de nuestra soberanía, con una sola bandera en nuestro territorio.

Esas son nuestras fiestas patrias. Lo demás es solo un carnaval creado para que nos olvidemos de todo. Porque el 9 de enero fue el día que marco nuestra independencia.

El autor es abogado

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