Primero fue la decisión de la Casa Blanca de no publicar las fotos de torturas, luego la polémica sobre si la presidenta (demócrata) del Congreso, Nancy Pelosi, supo o no desde un principio de las controvertidas prácticas como el waterboarding y finalmente el anuncio, por más que fuera esperado, de que se mantendrán los tribunales militares en Guantánamo.
No ha sido una semana fácil para el presidente Barack Obama en materia de derechos humanos, a pesar de la celebrada decisión de Washington de volver al Consejo de Derechos Humanos de la ONU, que se materializó el martes. Mientras los republicanos se frotaban las manos, viendo en estas decisiones un reconocimiento implícito a que, al contrario de lo que dijera Obama durante su campaña presidencial, las prácticas de la era Bush estuvieron justificadas, muchas organizaciones de derechos humanos y civiles se mesaban los cabellos al ver revocadas algunas de sus principales demandas... y promesas de campaña de Obama.
Y es que la Casa Blanca no ha parado esta semana de revocar las promesas de campaña que alentaron a numerosos críticos con las oscuras prácticas establecidas durante la era Bush.
El miércoles, Obama había anunciado su oposición a la publicación de decenas de fotografías que muestran el abuso de militares norteamericanos con prisioneros en Irak y Afganistán, revocando de este modo la decisión previa del Departamento de Defensa de revelarlas, aduciendo para ello la seguridad de las tropas estadounidenses en esos países. Organizaciones como la American Civil Liberties Union denunciaron, sin embargo, lo que calificaron como un incumplimiento de promesa y acusaron a Obama de “adoptar las tácticas obstruccionistas y políticas opacas de la administración Bush”.
El jueves, la presidenta del Congreso norteamericano, Nancy Pelosi, se vio obligada a aclarar las acusaciones acerca de que supo de prácticas de tortura realizadas por el gobierno de Bush, como el ahogamiento simulado desde por lo menos 2002, mucho antes de que se hicieran públicos unos métodos que ella criticó abiertamente en los pasados años.
La controversia no había hecho más que comenzar cuando, el viernes, la decisión de mantener las comisiones militares de Guantánamo avivó aún más las numerosas hogueras. El mandatario, que durante la campaña las calificó como un “fracaso enorme” de Bush, aseguró ahora que son “apropiadas” parajuzgar a “enemigos que violan las leyes de la guerra”.
“Al final no se logrará ninguna de las ventajas procesales para las que los tribunales militares fueron diseñados y encima se carga con todo el peso moral y político que conllevan estos tribunales”, advirtió Stacy Sullivan, de Human Rights Watch.