La noticia de que un pastor protestante de Florida quería quemar el Corán en ocasión del aniversario de los atentados del 11–S ha destapado los peores temores en Estados Unidos (EU). El temor, primero, a que los estadounidenses que están en los países musulmanes, especialmente los militares que libran una guerra en Afganistán, sufran represalias. Pero también el temor a que la quema del libro sagrado de los musulmanes suponga la expresión de una ola de intolerancia en el país de la diversidad y tolerancia religiosa.
El pastor Terry Jones es muy poco representativo de EU. Desconocido hasta hace unos días, Jones no debería ser el termómetro de la tolerancia o intolerancia de ese país. Pero lo cierto es que su impacto ha sido global, y el riesgo es que muchos musulmanes, en países remotos, lo consideren un portavoz de la América real.
La decisión de las autoridades neoyorquinas, en agosto, de autorizar la construcción de un centro islámico a dos manzanas de la zona cero abrió un debate en el que el presidente Obama defendió el derecho constitucional en nombre de la primera enmienda de la Carta Magna –libertad religiosa y de expresión– a construir una mezquita en cualquier lugar (enmienda que ampara al pastor para quemar el Corán). Conservadores como Sarah Palin o Newt Gingrich se pusieron en frente de las críticas al proyecto, que se convirtió en un arma electoral. A esto se suman protestas contra otros proyectos de mezquita y actos vandálicos.
No todas las críticas al centro islámico junto a la zona cero obedecen a la islamofobia. Lo cierto es que la religión musulmana disfruta en ese país de un estatus asimilable a las otras grandes religiones. La secretaria de Estado, Hillary Clinton, insistió en que la quema del Corán contradice los valores estadounidenses. En agosto Obama recibió a líderes musulmanes en la Casa Blanca para celebrar el Ramadán.
En EU son difíciles de imaginar polémicas europeas como las del burka o el pañuelo islámico. “Yo llevo la cabeza cubierta. Tengo formación de jurista. Soy profesora. Siempre he trabajado en público como mujer musulmana que cubre su cabeza, y nunca en EU he sentido que esto representase una limitación”, dice la estadounidense musulmana Najeeba Syeed–Miller, profesora ayudante de educación interreligiosa en la Escuela de Teología de la Claremont, en California.
“Me preocuparía si hubiese una aceptación general de la idea de desamericanizar a la comunidad estadounidense musulmana”. “ Esto significaría que haga lo que haga no puedo demostrar mi lealtad. Esto me preocuparía si fuese el resultado, pero no digo que vaya a serlo”, agregó. Algunos creen que ese momento ha llegado. En un reportaje en Time, el escritor estadounidense musulmán Arsalan Iftikhar señaló que la islamofobia se ha convertido en la forma aceptada de racismo en EU, aunque no se aproxima a los niveles vistos en otros países donde los musulmanes son minoría.