La preocupación y el gusto por la decoración de los hogares es una moda relativamente reciente. Nace con la búsqueda de una mejor calidad de vida y, en este recién estrenado siglo, ha pasado a ser una mezcla de estilos, colores y diseños. Es lo que se denomina ecléctico, donde conviven varios estilos y predomina el gusto de cada cual.
El gusto y la preocupación por la decoración del hogar fue patrimonio de una minoría hasta mediados del siglo pasado. Sin embargo, aproximadamente a partir de los años setenta la demanda de mobiliario de estilo, como signo de posición y bienestar social, se generalizó.
De forma que en las últimas décadas del siglo XX la decoración de la casa se había convertido en una necesidad. No sólo popularizó el deseo de poseer piezas únicas, con diseño y personalidad, sino que el concepto de decoración adquirió la categoría de cultura.
A la adquisición de mobiliario de época principalmente de estilo francés del siglo XVIII e inglés del XIX, se añadió la mezcla de lo antiguo con lo moderno; el gusto por hacer convivir piezas antiguas con otras ultramodernas o muebles procedentes de otras culturas.
Actualmente, una decoración con clase, con personalidad, es aquella que ha sabido conjugar en cada espacio, en cada rincón de la casa, un estilo propio. Es decir, ha conseguido crear ambientes en sintonía con el estilo de vida de los habitantes de la vivienda y sus gustos personales.
