MUNDO INCLUSIVO

Sobre las guías de educación sexual e ideología de género: Daniela Arias V.

El Ministerio de Educación (Meduca), en especial la Dirección Nacional de Servicios Psicoeducativos, han elaborado unas Guías de educación de la sexualidad para el uso de los docentes de primaria (de 1 a 6 grado), promedia (de 7 a 9 grado) y media (de 10 a 12 grado), con el fin de diseñar un plan de estudios que asegure su efectiva implementación en las escuelas, y capacitar al personal docente para ello.

Ante las campañas que han surgido en diferentes medios de comunicación en contra de la ideología de género, que se incorpora en dichas guías, me gustaría esclarecer lo siguiente: muchas personas se espantan por ese término, ya sea porque ignoran su significado, por inclinación religiosa o por miedo a que los estudiantes se vuelvan inestables y duden sobre su género. Frente a esto, me gustaría explicar un poquito sobre la famosa “ideología de género”. Cuando nacemos, debido a las diferencias biológicas entre el hombre y la mujer, podemos ver si un recién nacido pertenece al sexo masculino o al femenino. Sin embargo, el género es una construcción sociocultural que define cuáles son las cualidades, atributos y modos de comportamiento estipulados para el hombre y la mujer.

¿Cómo y cuándo se define el género de un ser humano? A partir de los dos años de edad, los niños son capaces de identificar su género y clasificar a las personas conforme a su sexo. A los seis años, un niño ya tiene muy claro cuál es su identidad sexual y de género. Incluso antes. El conflicto surge cuando el pequeño no se identifica con el género que posee, físicamente, sino con el del sexo opuesto.

Después de haber leído las guías detenidamente, puedo decir que estas solo buscan la protección e inclusión social de cada uno de los miembros de la sociedad panameña, sin excepción alguna. Se fomenta el respeto entre los compañeros, la tolerancia ante las diferentes realidades sociales, se refuerza el rol de la mujer dentro de la sociedad y, sobre todo, se intenta dejar atrás el concepto de sexualidad, como un tema tabú.

El problema está en que muchas personas quieren ser inclusivos, pero de forma relativa y selectiva. Socialmente hablando, está bien el concepto de ser inclusivos y nos viene muy bien, para el estatus, llenarnos la boca y decir: “Yo fomento la inclusión de personas homosexuales, porque tengo un amigo homosexual, que me cae muy bien y una vez puse en mi estado de Facebook #lovewins. Pero eso sí, por favor, que mi hijo no venga a querer jugar con muñecas, porque le cruzo la cara”. Otros dicen: “Yo no tengo nada en contra de los transexuales, pero que al maestro no se le ocurra decirle a mi hijo que hay niños o niñas que no se sienten conforme a su sexo, no vaya a ser que tenga dudas”. Entonces, ¿Qué clase de inclusión tenemos y qué clase de inclusión queremos para nuestros hijos?

Todas las personas que dicen que los niños transexuales son así porque los criaron como el sexo opuesto están totalmente errados, al igual que lo están quienes afirman que los niños con trastorno de identidad sexual pueden cambiar. Desgraciadamente, lo único que conseguirán será aumentar las posibilidades de depresión y suicidios que, por cierto, son tristemente altas, pues el 41% de los transexuales ha intentado suicidarse.

No pensemos que explicarle a un niño sobre las diferentes realidades sociales lo volverá inseguro sobre su género. Ningún niño cambia su género, eso no es posible, lo que sí se puede cambiar es la percepción que tienen los niños hacia aquellos otros que no se identifican con su sexo.

Sinceramente, creo en una inclusión social completa, más allá de la boca para afuera.

Realmente, me cuesta pensar cómo una persona puede llegar a ser tan apática ante una situación como esta. Yo me imagino que todos los que protestan y dicen barbaridades por la calle acerca de la ideología de género piensan que los trastornos de identidad sexual solo ocurren en ambientes familiares en los que se fomenta la aceptación del ser humano por lo que es y cree ser.

Pues déjenme decirles que no, pues se estima que una de cada 30 mil personas nacidas con genitales masculinos, y una de cada 100 mil personas nacidas con genitales femeninos son transexuales, de forma que tener un hijo, nieto o sobrino transexual es algo que puede pasar, y nadie está exento de eso.

Así que, en vez de tirarse a la calle a protestar contra la ideología de género, yo me preocuparía por crear un mundo más inclusivo, para que si el día de mañana nos toca vivir una situación como esta, tengamos un mundo más tolerante que acoja, respete e incluya socialmente a todos los niños panameños, sin excepción alguna.


Última Hora

  • 16:46 La audiencia a Publio De Gracia será esta tarde; su abogada señala que ‘no había necesidad’ de aprehenderlo Leer más
  • 16:35 Al menos 240 muertos en cuatro regiones de Colombia por el terremoto Leer más
  • 16:06 De una comunidad rural en Chiriquí a la televisión: la historia de Elkiriam Caballero Leer más
  • 15:48 Chapman sustenta ante la Asamblea el presupuesto de 2027 por $35,111.7 millones Leer más
  • 14:43 Pateando la mesa: Panamá y sus 8 medallas de oro Leer más
  • 14:12 Azuero vuelve a temblar: sismo de magnitud 4,2 sacude el sur de Los Santos tras fuerte terremoto en Colombia Leer más
  • 13:28 Sube a 169 el número de muertos y a 668 el de heridos por el terremoto en Colombia Leer más
  • 13:14 Panamá firma préstamo con el Banco Mundial por $60 millones para modernizar y digitalizar el registro de tierras Leer más
  • 11:58 Renuncia: Aurelio Mejía deja la Dirección de Presupuesto de la Nación Leer más
  • 05:02 1882: el año en que el istmo tembló de verdad Leer más