Desarrollo sostenible

El desafío de la ciencia, tecnología e innovación en tiempos de coronavirus

Estamos viviendo una crisis mundial. El nuevo coronavirus (SARS-CoV-2) ha dejado muy claro el valor y la importancia de la ciencia para brindar soluciones a los retos que tenemos como sociedad, y como especie. Durante los últimos 20 años la comunidad científica panameña ha elevado su voz para crear conciencia sobre la importancia de incrementar la inversión nacional en investigación y desarrollo. Sin embargo, el reto que generan – entre otros factores – los recortes presupuestarios para las instituciones panameñas que hacen investigación científica crece año tras año.

La investigación rigurosa no siempre genera un producto tangible, y con frecuencia no se valora la información que es capaz de producir. Ante una crisis, nos damos cuenta de que solo podemos disponer de información adecuada mediante la recolección de datos a largo plazo. Esto permite determinar patrones que sólo se revelan con años de investigación científica, y permite elaborar modelos de comportamiento precisos y útiles para entender los patrones de transmisión de un virus, hacer predicciones sobre el clima, o sobre la migración de especies, o comprender la dinámica de los bosques.

Sobre todo, esta información es indispensable para entender la complejidad de las interacciones entre los organismos, ecosistemas y procesos en nuestro planeta. Hoy vivimos en un mundo en el cual no podemos aislarnos fácilmente, pues el planeta es un ecosistema único con múltiples interacciones dentro del mismo. Todos somos seres interdependientes, conectados por redes que no siempre son aparentes o visibles.

Esto permite entender que la ciencia es uno los pilares fundamentales del desarrollo de un país, y constituye un tema de Estado. La ciencia no funciona de la mano con los cambios de gabinete cada cinco años. Hoy, cuando enfrentamos una crisis mundial, debemos redefinir nuestras prioridades como país, y reconocer el valor de la inversión en investigación y desarrollo para hacer el salto a una sociedad que toma decisiones basadas en el conocimiento científico.

La labor titánica que cumplen instituciones como el Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (ICGES) para realizar las pruebas de diagnóstico del SARS-CoV-2, o el Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología AIP (INDICASAT AIP), que colabora en la preparación de medios para la transferencia de muestras dan prueba de esto. Aun así, la capacidad de investigación y respuesta de estas y otras entidades científicas no puede improvisarse de manera mágica ante una u otra crisis. Basta recordar la importancia de la ciencia en retos anteriores, como las epidemias causadas por el virus de la influenza H1N1, o el impacto del virus de la mancha blanca en la industria camaronera.

Datos del 2017 indican que la inversión del PIB en investigación y desarrollo a nivel mundial es de 2.22%. En América Latina y el Caribe es de 0.64%, y en Panamá de 0.15%. Esto obliga a reflexionar sobre la necesidad de fortalecer el sistema de Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) para garantizar su sostenibilidad y poder enfrentar retos futuros.

Aun así, la inversión nacional en instituciones como el Gorgas, las Universidades de Panamá, Tecnológica y Autónoma de Chiriquí; las Asociaciones de Interés Público como INDICASAT, Coiba, CIEPS, CENAMEP, Infoplazas y CIHAC, y el papel que ha jugado la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación en la administración, distribución y sostenibilidad de fondos de gobierno para programas de CTI, ha sido clave para el crecimiento de la plataforma científica panameña. Fortalecer esa inversión también es crucial para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible, adoptados por Panamá mediante el Decreto Ejecutivo número 393, del 14 de septiembre de 2015, como “una pauta para los esfuerzos de desarrollo”.

La ciencia y la innovación son indispensables para encarar los desafíos ambientales, sociales y económicos con que se enfrentan Panamá y nuestro mundo. Una vez pasada esta crisis, nos corresponderá enfocarnos nuevamente en la importancia de la inversión panameña en investigación y desarrollo, no sea que la siguiente nos tome desprevenidos.

El autor es científica, miembro de APANAC y de Ciencia en Panamá

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