Cada vez más escuchamos, leemos y observamos con preocupación, situaciones como sequías, inundaciones, contaminación del aire y de fuentes de agua, que ocurren en diferentes partes de éste, nuestro hogar llamado Tierra. Panamá por ser parte del mismo, también sufre de alguna manera, estos embates, efectos del Cambio Climático y agravado, en parte, por nuestra actitud como ciudadanos.
Hace algún tiempo, grupos ambientalistas, iniciaron movimientos con el propósito de crear conciencia en la población sobre los problemas medioambientales que afectan el planeta. Gracias a esos esfuerzos, se celebró por primera vez, en Los Estados Unidos “El día de la Tierra”, el 22 de abril de 1970 y ahora, en muchos países del mundo.
Este día nos permite reflexionar sobre la responsabilidad que tenemos todos de proteger el Medio Ambiente, pues la población actual y futura tiene derecho a vivir en un planeta sano, respirar aire puro, tener acceso a agua potable y alimentos sanos. Sin embargo, hay prácticas que están afectando nuestro entorno. Una de ellas, la deforestación, sobre todo en áreas para el incremento de las fronteras agropecuarias; inmobiliarias y otros proyectos comerciales, afectando en muchos casos, cuencas hidrográficas y otros sitios de producción de agua y de paso, también, la fauna, el suelo y el aire de esos lugares.
Otra práctica nociva es la contaminación del suelo y fuentes de agua con desechos sólidos y líquidos. A esto se suma la emisión de gases de efecto invernadero (CO2, vapor de agua, metano, óxido nitroso, entre otros) los cuales aceleran el Cambio Climático. Ya es una realidad el incremento promedio de la temperatura y del nivel del mar, con las consecuencias por todos conocidas.
En nuestro país, aún conservamos aproximadamente el 40 % de los bosques, de los cuales un gran porcentaje está protegido por ley (Parques Nacionales, Refugios de Vida Silvestre, humedales y otros). Toca ahora, ser más vigilantes y enérgicos para detener la tala indiscriminada, los incendios forestales y otras intervenciones.
Conservar los bosques existentes e impulsar la reforestación trae beneficios como: Mayor producción de agua para la población; mejoras al Ciclo Hidrológico; incremento en la producción de oxígeno; disminución de la erosión; rehabilitación de áreas degradadas; mejoras en la flora y fauna. Gracias a la protección de la Cuenca del Canal, por ejemplo, se ha mantenido el caudal de agua necesario para el funcionamiento del propio Canal.
Por ello, sumado a estas acciones, debemos hacer otras para salvar nuestro planeta. Por ejemplo: No contaminar ríos, lagos ni mares con desechos sólidos o líquidos (aguas servidas, plaguicidas, etc.); evitar las quemas, el uso de bolsas plásticas; practicar el reciclaje; reutilizar el agua e incentivar el empleo de fuentes de energía alternas (solar, eólica, hidráulica); implementar políticas para fortalecer las 52 cuencas hidrográficas principales y otras cuencas secundarias a lo largo del país y aplicar una agricultura sostenible.
Sugerimos que a nivel de municipios, se considere la creación de nuevas áreas protegidas que se sumen a las ya existentes.
Que este Día de la Tierra nos permita enfatizar sobre el uso responsable de los recursos naturales a partir del suelo, sostén para otras actividades.
Hagamos de cada día El día de la Tierra. Enseñemos a los niños a apreciar y cuidar los recursos que ésta nos ofrece, pues les pertenece a ellos mismos y a las futuras generaciones.
El autor es ingeniero agrónomo

