El diálogo nacional convocado por el Ejecutivo para buscar solución a la grave crisis del programa de Invalidez, Vejez y Muerte (IVM) arrancó muy debilitado, en vista que el presidente de la República lo precondicionó al descartar medidas paramétricas; es decir, descarta por anticipado cambios en las condiciones para otorgar la pensión, como edad de jubilación, cantidad de cuotas cotizadas, aumento de los aportes, etc., medidas que deben analizarse.
Es indiscutible que tomar medidas paramétricas es impopular, porque significa pedir concesiones o sacrificios a los trabajadores, las empresas y al gobierno mismo. Pero también es claro que las pensiones que se están otorgando bajo el esquema de beneficio definido, no se logran cubrir con las cuotas que actualmente cotizan los trabajadores activos y sus patronos, es decir, son absolutamente insuficientes para pagar las pensiones. Esta situación ha sido debidamente documentada y demostrada. Bajo este sistema de beneficio definido no importa cuánto aportes: tú recibirás una pensión de vejez con los beneficios definidos en la ley de la CSS.
Por tanto, este sistema, por razones demográficas y sociales, ya no es sostenible, no hay suficiente dinero para pagar las pensiones y los déficits son gigantescos al punto que Papá Estado, aunque fuera rico, no tiene los recursos para seguir financiando el sistema. Y no somos un país rico.
Esta problemática es mundial, afectando incluso a los países más ricos, que han tenido que hacer cambios drásticos que van desde aumentos a la edad de jubilación y años de cotización ajustándose a la esperanza de vida actual, hasta cambios a nuevos sistemas de pensiones.
Al problema financiero se suma la tremenda ineficiencia en la administración de la CSS, botín político por varias décadas de gobernantes, diputados y partidos políticos, evidenciado en su inmensa burocracia y deficiencias en registros contables y sistemas de informática, como lo señala el informe de la Junta Técnica Actuarial (JTA) divulgado recientemente.
Con la reforma a la ley del año 2005 se logró un avance significativo al separar en dos grupos a los cotizantes del programa IVM. Cotizantes de hasta 35 años de edad pasaron a un subsistema mixto que tiene un componente fuerte de ahorro individual y una parte limitada en beneficio definido. Es justo y equitativo, porque haces tu propio fondo y contiene un aporte solidario al componente de beneficio definido.
La junta directiva de la CSS ha marcado su pauta en el diálogo y se ha alineado con la misma precondición de la Presidencia, solicitando soluciones creativas sin incluir medidas paramétricas y adicionando que se mantenga su cuota de poder al no permitir dividir la administración de la institución, como ha sido sustentado por especialistas a través de los medios.
Señores de la junta directiva de la CSS: por el informe de la JTA, saben que el sistema de beneficio definido es insostenible, que cualquier solución que pretenda unir los dos programas o hacer que el subsistema mixto le preste dinero, son medidas parches que además de contravenir la ley, echarían por tierra el avance logrado en el diálogo del año 2005, en el cual -con pensamiento de Estado y concesiones de todas las partes- se rescató a la generación de jóvenes de 35 años de edad o menos (hoy, hasta 50 años de edad) hacia un esquema autosuficiente de ahorro individual cuya correcta administración se debe exigir a la CSS. No se debe permitir tocar el ahorro de esta generación joven, que hoy tiene 600,000 afiliados. La administración ha violado la ley al no entregar periódicamente el informe de la cuenta individual a cada cotizante del subsistema mixto, así como no registrar ingresos correspondientes a cuotas del XIII mes oportunamente, ambos temas señalados por la JTA en los informes de varios años.
Seamos sensatos. Actuemos alejados de populismo, buscando la mejor solución a largo plazo. Señor presidente: eríjase como estadista en este y otros temas prometidos; le será reconocido. La patria lo necesita.
El autor es actuario y exmiembro de la Junta Técnica Actuarial
