Orden mundial

El futuro del multilateralismo

El próximo 24 de octubre de 2020 se conmemorará el septuagésimo quinto aniversario de la entrada en vigor de la Carta de las Naciones Unidas y, consecuentemente, de la existencia misma de la organización mundial. En este marco se dio inicio, el tercer martes del pasado mes de septiembre, al septuagésimo quinto período de sesiones de Asamblea General de la ONU, cuyo debate general se centró en el tema “El futuro que queremos, las Naciones Unidas que necesitamos: reafirmar nuestro compromiso colectivo con el multilateralismo – hacer frente a la COVID-19 mediante una acción multilateral eficaz”. El mensaje era sencillo, al coronavirus exacerbar las tendencias geopolíticas globales, incluyendo el creciente nacionalismo, el proteccionismo y la confrontación entre las superpotencias, era fundamental reafirmar el compromiso de los Estados miembros de la ONU con el multilateralismo.

Pese a la simplicidad del mensaje, el debate general planteó para los Estados una tarea compleja, integrar el multilateralismo sobre el que se construyó el orden mundial actual a las nuevas estructuras que surgirán ante su inminente reconfiguración. En tal sentido, Panamá, a través del discurso del Presidente de la República, incorporó a su narrativa la “acción multilateral” como un elemento fundamental del “futuro que queremos”. Sin embargo, cabe preguntarse, ¿qué entiende la actual administración por multilateralismo? y ¿qué rol visualizan para el multilateralismo en la reconstrucción de la “nueva sociedad, más solidaria, más equitativa, más justa” a la que hizo referencia el Presidente?

El concepto de multilateralismo puede entenderse de distintas formas, incluyendo un mecanismo de cooperación estatal en la política internacional, un modelo de gobernanza global efectiva o una serie de medidas de política exterior conjuntas de varios Estados en base a una serie de objetivos y métodos compartidos. A lo largo de la historia, la concepción panameña de multilateralismo ha ido evolucionando e inclusive cambiando, abrazando una o varias de las nociones antes mencionadas.

Es importante recordar que Panamá ha utilizado el multilateralismo como un modelo de cooperación interestatal en la arena internacional. El ejemplo más destacado fue la decisión de replantear al plano multilateral la disputa con los Estados Unidos de América por el Canal. Tampoco podemos olvidarnos que nos hemos adherido a los dos proyectos de gobernanza global que ha conocido la humanidad: la ONU y la Liga de las Naciones. Más recientemente, nos incorporamos al Grupo de Gobernanza Global, el cual está conformado por pequeños y medianos Estados y promueve acciones conjuntas entre el G20 y la ONU, cohesionando sus agendas con el propósito de reanimar el proyecto de gobernanza global.

En cuanto a las medidas de política exterior conjuntas, tenemos experiencias exitosas como las del Grupo de Contadora. Igualmente, hemos acogido como nuestras las normas interamericanas de gobernanza democrática y aquellas relativas al respeto, la promoción y la defensa de los derechos humanos. No obstante, las exigencias de la coyuntura actual nos exigen ir más allá. La inminente reconfiguración del orden mundial requiere que Panamá juegue un rol activo en la agenda global. Esto nos obliga a incorporar a nuestra visión del “nuevo orden mundial” aquellas normas e instituciones que a nuestro juicio deben preservarse, así como aquellas que, sin comprometer sus principios básicos y valores compartidos, deben ser objeto reformas concretas para garantizar su supervivencia. Este ejercicio nos permitirá comprender que tenemos objetivos comunes con muchos Estados y que compartimos el interés mutuo de preservar aquellas reglas del orden multilateral actual que nos permiten coexistir en paz y convivir en un ambiente internacional estable.

La reconfiguración del orden mundial ya está en marcha y se ha visto acelerada por la pandemia del coronavirus. El posicionamiento de Panamá en este nuevo escenario dependerá de nuestra disposición hacia el multilateralismo y la capacidad de dejar a un lado nuestras diferencias con otros Estados. En tal sentido, nuestro país debe considerar incorporarse a la Alianza por el Multilateralismo, iniciativa que busca preservar un orden mundial basado en reglas y el derecho internacional, incluyendo los derechos humanos, el derecho internacional humanitario, la lucha contra el cambio climático, el desarme y el fortalecimiento de las organizaciones internacionales. Ante el creciente aislacionismo a nivel mundial y los múltiples desafíos inherentes a la globalización, un multilateralismo efectivo sustentado en un aparato normativo eficaz constituiría una herramienta valiosa para Panamá.

El autor es abogado y profesor de derecho internacional

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