“Cortizo, el peor presidente de la democracia”. Sin evidencias comparativas desinteresadas de seis mandatarios anteriores, niego rotundamente suscribir semejante juicio.
Orbitando en aquel “díganme lo malo…”, abordo desde mi subjetividad crítica la gestión del liderazgo.
Cortizo manifiesta cierta indiferencia ante la desacumulación de credibilidad sin reparar cómo contrae su poder. Confiesa manejarla con un enigmático “equipo de cada lunes”- añado yo, demasiado pendiente en no contradecir a uno que flota ingrávido entre amenazas a su capital político.
Cortizo y equipo lunático intentan sorprender. Denuncian complots y oscuras agendas. Sin presentar evidencias, la versión escora como fantasma engaña-tontos. Y con una vía láctea hirviendo en descontento, los lunáticos apuestan a incluir La Prensa y TVN al listado inverosímil de complotados.
Sorprenden con una temeraria negociación para contratar médicos cubanos. Otra ya usual decisión impetuosa, termina arrinconada por ideologizados anticomunistas y gremios médicos. La Embajada gringa daría el jaque mate.
Intentan detener el drenaje de prestigio hacia una ministra no allegada. Pero, desconciertan con aquella destitución inexplicada. Una tardía justificación televisada implementa la estrategia persuasiva disco rayado reiterando como causal el “desgaste Turner”. Dubitativo y sin contundencia, el Presidente sonaba a “disco rayado”.
Cortizo orbita en un proyecto de baja conflictividad entre clases. Intentar reformar una desigualdad marcada rencarnaría el liderazgo torrijista. Pero, con una exigua fuerza política y equipo incapaz de acumular prestigio o lograr implementar decisiones, con apoyo intermitente del PRD y menos de una izquierda con que viene tensando, con una Embajada nerviosa por cubanos y chinos; más que heroicidad, parecería suicidio.
Una lluvia imparable de meteoritos en la ruta oficial fuerza un alunizaje de la confianza ciudadana en terreno dudoso. Desde esta esquina planetaria sugiero tres escudos estratégicos: gestionar a un iluminati fuerte prohíbe deslumbrarse. El ímpetu no resulta sinónimo de coraje, ni la espera del mejor momento, indecisión. Finalmente, alrededor del poderoso pensamiento crítico como método vacuna contra la ceguera producto del ánimo de complacer al Astro Rey.
El autor es investigador y formador político