Todo el proceso de recuperar al prófugo Gilberto Ventura Ceballos de la evasión de la cárcel, seguido paso a paso por miles de personas en sus televisores, pareció una película de acción. Es oportuno, explicar un poco las personalidades propensas al delito y sus particularidades, para estar alertas cuando nos encontramos con un criminal, sobre todo en este surrealista “Estado de derecho” que, como me decía un humilde policía amigo, libera a los aprehendidos en unas horas, por terrible que haya sido su delito, y en el que los jueces de “paz”, les dan prisión “domiciliaria” , y ese delincuente queda nuevamente libre para satisfacer sus instintos con algún otro tranquilo ciudadano/na.
Los rasgos de personalidad de un/a psicópata son heredados en su árbol genealógico, de quienes seguro tuvo antepasados con alta comisión de delitos; mientras que la perversidad de una personalidad sociópata es aprendida en el medio que ha crecido, un ambiente de corrupción y criminalidad.
Los rasgos/particularidades de estas personalidades antisociales son:
1 . Total control de sus emociones, no sudan ni nada lo asusta.
2. Actitud y carisma positivos con los que “enamora” a sus víctimas.
3. Cero sentimiento de culpa y cero de remordimiento o arrepentimiento.
4. Mitomanía: mienten continuamente con facilidad y sin parpadear.
No hay posibilidad alguna de regeneración o rehabilitación. Cuando caen bajo el dictamen de la justicia honesta y firme, su destino es la cárcel, con cadena perpetua, o pena de muerte en algunos países.
Me contaba un agente de policía, que ya ellos no saben qué hacer con la administración de justicia en Panamá que, con frecuencia, otorga “casa por cárcel” y/o “trabajo comunitario”, sin medir las consecuencias, casi como si fueran cómplices, antes que verdugos; ¡con la misericordia y compasión que los delincuentes no tuvieron con sus víctimas!
No quiero sugerir que hay que tratarlos con desprecio o irrespeto; pero tampoco con dulzura, como vimos en las noticias de la recaptura de un asesino serial, a quien los agentes de la policía, ( mal llamados “unidades”), lo describían con adjetivos inverosímiles como “¡este caballero!, refiriéndose a ese monstruo de maldad.
Ojalá el sistema de administración de justicia y todo el Estado se refuerce, con funcionarios verdaderamente íntegros, en vez de una colección de servidores públicos que estafan, mienten, roban, hacen peculados, sobreprecios, coimas y proyectos locos e innecesarios, en un país que ocupa el número 21 de 23 países en la escala de corrupción.
Señor presidente Cortizo, usted es decente. Por favor, evite nombrar psicópatas o sociópatas. Si están haciendo tests psicológicos,¡se pueden detectar estos bandoleros!
El autor es psicólogo, docente y escritor.