Desde hace 99 años ( 1921 ) cuando Colombia reconoce a Panamá como país libre y soberano, y desde 1903 cuando nos independizamos de ellos, la selva darienita, conocida como el Tapón del Darién, se ha mantenido casi intacta por razones de prevención de enfermedades contagiosas, por seguridad y por otras razones más que ya no representan hechos que pongan en peligro el bienestar y progreso que vive nuestro País.
Por el contrario, la apertura del Tapón del Darién, con carreteras y vías de ferrocarril abre un abanico de oportunidades al comercio internacional no sólo con Colombia, sino también con el resto de los países de Sur América. Así, es fácil colegir, el desarrollo comercial que se producirá en esa región y que se esparcirá en todo el Territorio Nacional. El establecimiento oficial de oficinas gubernamentales en los pasos fronterizos que se determinen y que incluyen Aduanas, Migración, Policía, etc. colaborarán al mantenimiento del orden y cumplimiento de leyes y reglamentos que rigen en nuestra República dando un carácter de seriedad y respeto a todos los usuarios de los servicios públicos que se demanden.
Como es de suponer, esta propuesta de abrir el Tapón del Darien, puede generar simpatía o adversidad, dado que se trata de un tema que no ha sido verdaderamente estudiado y analizado al calor de las realidades que imperan hoy día en pleno siglo XXI, pero más allá de las controversias que surjan no es difícil de imaginar un desfile de camiones de carga, vehículos y trenes desplazándose por esas nuevas vías que definitivamente representarán una caudalosa corriente de ingresos por las inversiones que se generarán. Así como en nuestra frontera de Paso Canoas se congestionan diariamente cientos de camiones con furgones cargados de mercancías que cruzan esa frontera, estimamos que igual y hasta más, será el movimiento comercial con un formal paso fronterizo con Colombia.
Las cifras de importación procedentes de Colombia y de Sur América se incrementan anualmente, tanto por la vía aérea como por la vía marítima al punto que el Estado panameño ha tomado la iniciativa de ampliar y mejorar los servicios del aeropuerto de Tocumen que ya proyecta un movimiento de pasajeros, para unos próximos años, calculado en más de 25 millones de personas por año, lo que nos lleva a la conclusión de que un buen porcentaje de ellos tendrían la opción de hacerlo por el tramo del Darién.
Ahora, de que existen riesgos, siempre será así, pero con medidas de prevención y seguridad se podrán apaciguar. La aftosa, las drogas y los narcotraficantes también pueden penetrar por los puertos y los aeropuertos, y no por eso vamos a dejar de invertir en el mejoramiento del control y de sus instalaciones.
Cuando se instalen las Oficinas de Aduana en este nuevo paso fronterizo en Darién, de seguro que nosotros, como Agentes Corredores de Aduana, también instalaremos una oficina de corretaje de aduana en esa zona, tal como la que mantenemos en Paso Canoas.
El autor es agente corredor de aduana