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El Zaandam, el viaje de los malditos

Leo con indignante frustación el comunicado de la Autoridad Maritima de Panamá, que más o menos reza así: El buque Zaandam, que se encuentra frente a la Costa del Perú, y su llegada a Panamá será en 2 días. Al llegar, no se permitirá el desembarco de pasajeros en suelo panameño. Y con un no se cómo llamarla, miope, torpe y egoista consigna termina: Protégete Panamá. La noticia apareció el 25 de marzo en La Prensa, referida por la AFP. Según esta agencia noticiosa, el crucero andaba “mendigando” un puerto para desembarcar a sus pasajeros, que habían zarpado el 7 de marzo de Buenos Aires para terminar su viaje en San Antonio, Chile. Consta de mil 243 pasajeros y 586 tripulantes. Como 42 pasajeros muestran síntomas de gripe(no se ha podido comprobar si portan el coronavirus), los puertos de Chile y Perú se han negado a recibirlos. A estos, ahora se suma vergonzosamente Panamá.

Este viaje me recuerda el del otro barco, el del MS San Louis, propiedad de la Hamburg America Line. El 13 de marzo de 1939 zarpó de Europa con destino a La Habana Cuba. Su cargamento, 937 pasajeros, la mayoría indeseables judíos que huían de la Alemania nazi. Al llegar a Cuba, que en principio se había comprometido a recibirlos, el gobierno de Laredo Bru cambió las reglas de pronto, y se les exigieron a los pasajeros visas que costaban $500 dólares, suma con que la mayoría no contaba. El 4 de junio, Estados Unidos, y el 5 de junio, Canadá, tampoco los recibieron. El tristemente recordado barco tuvo que regresar a Europa, donde finalmente varios países, entre ellos, Bélgica, el Reino Unido, Francia y los Países Bajos, finalmente lo hicieron. La ironía es que luego de que los ejércitos de Hitler, al conquistar estos territorios al año siguiente, la mayoría eventualmente murió.

Menciono todo esto porque, supuestamente y frente a las costas de Panamá, se dará el encuentro entre el Crucero Rotterdam, de Holland America y el Zaandam, para entregarle suministros adicionales, y kits de pruebas de Covid-19. De allí, el barco partiría, conducido finalmente a Fort Laudardale, Florida.

Por años, nuestro país ha luchado para que se le considere como un “Home Port” para cruceros. Con ese fin, ha construido hoteles y ha desarrollado campañas de turismo. Aparte de todo esto, Panamá aspira a ser una potencia marítima, con el mayor abanderamiento de naves en el mundo, un Canal interoceánico, recientemente ampliado, y sendos puertos, tanto en el Pacífico como en en el Atlántico. ¿Es así como queremos ser recordados? ¿Home port en las buenas, pero no en las malas? El Zaandam pertenece indirectamente a la línea Carnival, creo, una de las principales usuarias de nuestros puertos. No presumo que Panamá deba recibir solo a todos los pasajeros; tal vez hubiera facilitado su absorción en coordinación con otros países de la región. Y a los pasajeros se les hubiera permitido solo unos días de tránsito para que eventualmente volaran a sus países de destino

Hace milenios Heráclito predijo que “la piedra no es pulida dos veces por la misma agua”. Se equivocó. Debió enunciar 3 y 4 veces y hasta ad infinitum. Nuestra Humanidad no aprende.

El autor es empresario

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