Exclusivo
Cuentos

En torno a la literatura infantil

Hay personas que tienen una noción muy estrecha de la literatura infantil. Muchas veces la entienden como el “cuentito” útil a la hora de acostar a los niños y tranquilizarlos para que se duerman. Otra idea limitada es que la literatura infantil solo sirve para enseñar valores. Indudablemente, la literatura infantil sirve para ambas cosas. Los cuentos para niños sirven para arrullarlos en la cuna o en la cama, para reprimir los miedos al monstruo o la oscuridad y, también, para hablar de valores. Sin embargo, el sentido de la literatura infantil, su verdadero sentido, está más presente en los momentos cotidianos reales de la vida de un niño, aunque los cuentos, por ejemplo, sean ficciones y le muestran el mundo.

El universo de la literatura infantil es más diverso que ese espacio donde suelen habitar seres mágicos y fantásticos, por lo regular hadas y ogros, princesas que duermen eternamente, sirenas que quieren ser humanos, gatos con botas, teteras y escobas que hablan, muñecos de madera que les crece la nariz, casas de chocolate, soldaditos de plomo que se enamoran, patitos feos que son un cisne, manzanas envenenadas por brujas malvadas, enanos traviesos, lobos que mienten, cerditos constructores y muchas otras criaturas; personajes que atraviesan por aventuras que obligan a los niños a preguntar “¿qué pasó, después?”

Los niños necesitan de los cuentos para aprender a cuestionar el mundo y su entorno. A través de la literatura infantil, ellos dialogan con las emociones y sus distintos matices. Los sentimientos que expresan los personajes son emociones iguales a las que sienten las personas en la vida real. Por eso, dice Gustavo Martín Garzo, en su libro La casa de las palabras, en torno a los cuentos maravillosos, que “el niño necesita cuentos que le ayuden a entenderse a sí mismo y a los demás, a descubrir lo que se esconde en esa región misteriosa que es su propio corazón”. Y ese encuentro con el otro en los primeros años de la infancia es una revelación de un mundo complejo.

Sí. La literatura infantil está llena de enseñanzas que van más allá del aprendizaje formal. Es bueno saber que hay cuentos para aprender a contar o decir las vocales, para enseñar valores; pero deberíamos tener conciencia de que la literatura infantil, más que enseñar, más que una herramienta didáctica, es una forma de ternura, porque prolonga las emociones y es, a la vez, un descubrimiento, más que un aprendizaje. Es bueno conocer una literatura infantil que nos ayude en los procesos pedagógicos, y es más bueno aún saber que hay libros con los que podemos reconocer y darle sentido a la vida.

En el mundo de la literatura infantil hay cuentos y poemas para actuar o hacer pequeños dramas con los niños, los hay para jugar con las palabras para expresarse; para hacer arte o música, para cantar y para construir, que son mis favoritos. Hay literatura infantil de temas tabú o cuentos escabrosos (divorcio, bullying, maltrato, discriminación, enfermedades, homofobia, discapacidad, adiciones, obesidad, guerra y la muerte); para cambiar los estereotipos, de costumbres y tradiciones, de bichos y animales raros. Los niños tienen derecho a conocer y a descubrir una literatura infantil que los ayude a confrontar la vida, porque cosas como el bullying, el divorcio o la muerte, son parte de la vida que ellos miran.

La literatura infantil transmite valores y emociones, es un puente que hace conexiones con diversos mensajes tácitos. Mensajes que no son una voz autoritaria que dicta y da órdenes; es una voz de ternura que brinda refugio y alivio, que ayuda a poner en perspectiva los pensamientos y a organizar desde el interior los saberes de los niños. Nunca debemos subestimar ni tratar como tontos a los niños a la hora de leerles un cuento, porque ellos aprenden a configurar y ordenar el mundo desde su interior cada vez que escuchan o leen un cuento o un poema que llena su imaginario de una sabiduría implícita y silenciosa.

Lo hemos dicho en otras ocasiones con otras palabras: la literatura infantil es un camino seguro al imaginario y ese imaginario es una revelación de un mundo, de un viaje donde el pensamiento hace contacto con el corazón. Cito una vez más a Gustavo Martín Garzo: “No leemos para buscar lo que existe, un espejo que nos dé la imagen de lo que sabemos, sino para ver más allá”. Esta reflexión se ajusta muy bien a la literatura infantil porque un buen libro para niños es una búsqueda y un encuentro. Los niños se identifican con los personajes, pero también con sus problemas. De esta forma aprenden, a través de las ficciones, que la realidad está conformada de contrariedades, como la felicidad y la tristeza; eso los hace fuertes y los prepara para la vida.

El autor es escritor


Última Hora

  • 23:29 ‘Hemos tenido mala suerte’: El fuerte mensaje de Christiansen tras la derrota ante Croacia Leer más
  • 23:22 Cepanim: Jubilados protestan por descuentos hasta del 26% y ahora exigen que se les pague la ‘plata completa’ Leer más
  • 22:41 Suiza impone su ritmo en Vancouver y derrota 2-1 al anfitrión Leer más
  • 22:37 Dos sismos sacuden Venezuela: reportan derrumbes, daños en aeropuerto, carreteras y comunicaciones Leer más
  • 22:02 Bosnia elimina a Catar y se aferra al sueño de los dieciseisavos Leer más
  • 21:15 Francia sufre cortes de luz en el día más caluroso desde que existen registros Leer más
  • 20:43 Fundación SEPI celebrará en julio dos cursos sobre IA, digitalización y autonomía europea Leer más
  • 20:42 Previa: Brasil y Escocia se miden en uno de los choques más repetidos en las Copas del Mundo Leer más
  • 20:30 Previa: Marruecos busca la cima y Haití la historia Leer más
  • 20:29 Sorteo del miércoles 24 de junio de 2026 Leer más